Pergamino: origen, fabricación y uso
El pergamino es una superficie obtenida a partir de la piel de animales, utilizada para escribir desde la Antigüedad hasta la Edad Media.
Resumen del pergamino
- Fue una de las superficies de escritura más populares en la Antigüedad y la Edad Media.
- Se elabora a partir de pieles de animales y su proceso de producción es largo y costoso.
- Se originó en Pérgamo, una ciudad griega de Asia Menor, en el siglo II a.C.
- Reemplazó al papiro porque era más resistente y duradero.
- Su alto precio obligó a los escribas a reutilizarlo siempre que fuera posible.
- Desapareció con la difusión del papel y la invención de la imprenta de Gutenberg.
¿Qué es el pergamino?
El pergamino es una hoja de piel tratada que sirvió como soporte para la escritura de textos durante varios siglos. Su resistencia lo hizo preferible al papiro, aunque su fabricación era mucho más laboriosa y cara.
La escritura en la Antigüedad
Los primeros registros escritos de la humanidad fueron los signos cuneiformes sumerios (c. 3500‑3000 a.C.). Se emplearon diversos materiales como arcilla, madera, yeso y cera.
El primer soporte ampliamente usado fue el papiro, elaborado a partir del cauce del Cyperus papyrus que abundaba en el delta del Nilo. Los egipcios lo cortaban en tiras, las superponían, los prensaban y los secaban, creando rollos que sirvieron para documentos religiosos y administrativos.
Cómo se fabricaba y utilizaba el pergamino
El pergamino surgió en Pérgamo, probablemente como respuesta a la disputa entre el rey eumenida Eumenes II y el faraón Ptolomeo II, quien prohibió la venta de papiro egipcio a la ciudad.
El proceso de elaboración, llamado pergaminar, incluía varios pasos que podían durar semanas:
- Limpieza de la piel para eliminar impurezas.
- Desangrado y secado prolongado.
- Estirado de la piel sobre un bastón para darle forma y eliminar el exceso de agua.
- Rasurado de los restos de pelo y pulido final.
El resultado eran láminas gruesas, lisas y flexibles, ideales para escribir con tinta y pluma de ganso. El pergamino era mucho más duradero que el papiro y, a diferencia de este, podía ser raspado y reutilizado, dando origen a los palimpsestos.
Debido a su elevado coste, los escribas reutilizaban los pergaminos siempre que podían. Este material favoreció la transición del rollo al códice, precursor del libro moderno, cuyas hojas estaban encuadernadas y protegidas por cubiertas rígidas.
El pergamino siguió en uso hasta los siglos XIV y XV, cuando la llegada del papel y la invención de la imprenta de Gutenberg lo relegaron a un uso limitado.