El liberalismo económico surgió en los siglos XVIII y XIX y sigue siendo una de las doctrinas filosóficas y económicas más influyentes.
Por Me. Cláudio Fernandes
Fundamentos y autores clásicos
El liberalismo, en su sentido amplio, y el liberalismo económico, en particular, agrupan una serie de premisas sobre la acción humana y la generación de riqueza que se articulan como una doctrina filosófica. No es posible separar su dimensión económica de sus aspectos políticos y filosóficos.
Los principales representantes del liberalismo clásico (siglos XVIII‑XIX) son David Hume, Adam Smith, David Ricardo, Jeremy Bentham y Wilhelm Humboldt.
Principios básicos
- Defensa del mercado libre.
- Derecho a la propiedad privada.
- Libertad de acción individual, garantizada por el Estado.
- Non‑intervención del Estado en la economía.
- Competitividad y generación de riqueza.
En el contexto del siglo XVIII, la exaltación del trabajo libre y asalariado convirtió al liberalismo en un pilar contra las formas de esclavitud todavía vigentes.
Escasez y producción
El liberalismo parte de la premisa de que la escasez es una condición permanente de la experiencia económica humana; por ello, la generación de recursos depende de la producción de riqueza y del trabajo.
Libertad, igualdad y competencia
La defensa de la libertad individual y la posibilidad de emprender un negocio competitivo bajo las reglas del mercado son valores esenciales. Para un liberal, la igualdad sólo es posible donde se garantizan el trabajo libre y la competencia sin trabas.
Esta visión ha sido atacada continuamente por ideologías colectivistas como el comunismo y el fascismo económico (en su sentido original, ideado por Mussolini).
Democracia representativa y Estado de Derecho
El liberalismo considera fundamental la democracia representativa y el Estado de Derecho como garantes de sus premisas. Un Estado excesivamente estatista o autoritario, ya sea de derecha o de izquierda, resulta incompatible con la aspiración liberal.
La asociación directa entre liberalismo económico y capitalismo, a menudo resaltada por la izquierda política, tiende a reducir los principios liberales a un “vago mecanismo de explotación sistémica”.
Revisiones del siglo XX
En el siglo XIX tardío y durante el XX, el liberalismo fue reinterpretado por diversas corrientes filosóficas y económicas. Uno de sus más fervientes defensores fue el representante de la Escuela Austriaca, Ludwig von Mises. En su obra “Liberalism in the Classical Tradition”, Mises define el liberalismo como una concepción integral que abarca toda la vida social y que, por ende, requiere la democracia como corolario político.
“El liberalismo es el concepto más amplio. Comprende una ideología que abarca toda la vida social… Todos los movimientos anti‑liberales, incluido el socialismo, son necesariamente antidemocráticos.” (L. von Mises, Liberalism in the Classical Tradition, 2010, p. 35)
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