Las navegaciones españolas y el Tratado de Tordesillas
Mientras Portugal se enfocaba en la exploración de la costa africana en busca de rutas hacia las Indias, España se concentraba en la Reconquista, el proceso de recuperar la península ibérica de manos de los árabes. El Reino de España tardó en formarse debido a la prolongada lucha entre ambos pueblos, y solo se consolidó tras el matrimonio de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, en 1469.
En 1492, Fernando e Isabel expulsaron a los musulmanes de la península y, poco después, financiaron la empresa del navegante genovés Cristóbal Colón. El objetivo de Colón era alcanzar las Indias navegando hacia el oeste, consciente de la redondez de la Tierra. El 12 de octubre llegó a lo que hoy son las Bahamas, descubriendo un continente desconocido para los europeos: América.
Colón creyó haber llegado a las Indias y llamó «indios» a sus habitantes. Realizó cuatro viajes, llegando a territorios como la actual República Dominicana, Cuba y Jamaica, donde permaneció un año. Murió sin saber que había descubierto un nuevo continente, cuyo nombre, América, honra al navegante, matemático y astrónomo Américo Vespucio, quien corrigió el error de Colón al reconocer la existencia de una gran tierra en el Atlántico.
Al difundirse la noticia del descubrimiento, España y Portugal comenzaron a disputarse la posesión de los nuevos territorios, lo que amenazó con desencadenar un conflicto armado. Para evitar la guerra, en 1494 firmaron el Tratado de Tordesillas, que estableció una línea de demarcación imaginaria: los territorios al oeste de la línea corresponderían a España, mientras que los que quedaran al este pertenecerían a Portugal.
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