La Unión Ibérica (1580‑1640)
La Unión Ibérica fue el periodo en el que los reinos de España y Portugal compartieron el mismo monarca, desde la coronación de Felipe II como rey de Portugal en 1580 hasta la Restauración portuguesa en 1640. Durante esos sesenta años, los territorios del Imperio portugués, incluido Brasil, quedaron bajo el control de la Corona española.
¿Por qué se produjo la Unión Ibérica?
El origen de la unión fue una crisis dinástica en Portugal a finales del siglo XVI. En 1578, el rey D. Sebastián desapareció en la batalla de Alcácer‑Quibir contra los moros; su cuerpo nunca fue hallado y se consideró muerto. Al no dejar heredero directo, el trono pasó a su tío abuelo, D. Enrique, quien murió sin descendencia en 1580, provocando una vacante dinástica en la Casa de Avis.
Ante la falta de un sucesor claro, surgieron tres pretendientes al trono portugués:
- Antonio, Prior de Crato.
- Catarina, hija de D. Manuel I.
- Felipe II, rey de España.
Antonio fue proclamado rey en Santarém, pero fue derrotado por las tropas de Felipe II en la batalla de Alcántara (agosto de 1580). Con el respaldo de gran parte de la nobleza portuguesa y de su poderosa corona, Felipe II se impuso y, tras su coronación, adoptó el nombre de Felipe I de Portugal y Felipe II de España, iniciando la Unión Ibérica.
Consecuencias en los territorios portugueses
El gobierno español mantuvo una política de cautela para evitar revueltas: delegó la administración interna a funcionarios portugueses. Sin embargo, la unión provocó dos efectos importantes:
- El Tratado de Tordesillas dejó de aplicarse, permitiendo que portugueses y españoles accedieran libremente a los territorios del otro en América. Esto facilitó la expansión portuguesa hacia zonas tradicionalmente españolas, como la actual región de Rio Grande do Sul.
- Los conflictos europeos involucraron a Brasil. La rivalidad entre Holanda y España, derivada de la Guerra de los Ochenta Años, llevó a los holandeses a atacar el noreste brasileño, buscando debilitar a su enemigo español.
La invasión holandesa del noreste brasileño
Antes de la unión, los comerciantes holandeses ya estaban interesados en el azúcar brasileño. Cuando Brasil pasó a ser dominio español, los holandeses vieron una oportunidad para atacar a su rival y capturar la lucrativa producción azucarera.
Los principales episodios fueron:
- Un asalto a la costa africana en 1595.
- Incursiones contra Salvador en 1604, 1624 y 1627.
- La gran ofensiva de 1630, que tomó Olinda y Recife, iniciando la ocupación holandesa de Pernambuco.
Los holandeses mantuvieron el control de Pernambuco durante 24 años (1630‑1654). La Compañía de las Indias Occidentales delegó la administración al gobernador alemán Mauricio de Nassau, quien impulsó obras públicas, fomentó la llegada de artistas e intelectuales y garantizó la libertad religiosa en la región. Nassau gobernó hasta 1644.
Fin de la Unión Ibérica
En 1640, la Revolución de la Restauración puso fin a la unión. Los portugueses, liderados por la nobleza y el ejército, depusieron a los gobernantes españoles y proclamaron a D. Juan IV, iniciando la dinastía de Braganza.
Tras recuperar su independencia, Portugal volvió a luchar contra los holandeses para expulsarlos de Pernambuco. La contienda, conocida como las Guerras Brasileñas, culminó en 1654 con la expulsión definitiva de los holandeses del territorio.