El 13 de noviembre de 2015 París vivió una noche de terror que dejó 129 muertos y cerca de 350 heridos. Ocho terroristas vinculados al grupo Estado Islámico (ISIS) ejecutaron una serie de ataques coordinados con fusiles AK‑47, ametralladoras y explosivos en seis puntos diferentes de la capital francesa.
Desarrollo de los ataques
Los atentados comenzaron a las 21:16 cuando un atacante suicida detonó un explosivo cerca del Stade de France, en Saint‑Denis, mientras se disputaba un partido entre Francia e Inglaterra. El presidente francés, François Hollande, estaba presente en el estadio.
Minutos después, a las 21:20, dos restaurantes muy concurridos —Le Carillon y Le Petit Cambodge— fueron asaltados con fuego de fusiles y ametralladoras, dejando decenas de muertos y numerosos heridos.
Alrededor de las 21:30 se produjo una segunda explosión cerca del estadio, cuando otro suicida activó una camisa explosiva. La policía parisina ya había detectado la amenaza y evacuó a los espectadores.
Los mismos agresores se desplazaron a dos locales más en el centro de la ciudad: Casa Nostra y La Belle Équipe, donde continuaron disparando indiscriminadamente.
El objetivo final fue la sala de conciertos Bataclan, donde una banda de rock estadounidense se presentaba. A las 21:45, cuatro terroristas armados ingresaron, tomaron como rehenes a aproximadamente 80 personas y comenzaron a disparar. Mientras tanto, se registró una tercera explosión cerca del Stade de France.
Tras intentos de asalto policial después de la medianoche, los cuatro atacantes del Bataclan detonaron sus chalecos explosivos, provocando la muerte de todos los presentes en el interior.
Responsables y motivaciones
Las investigaciones revelaron que los ocho perpetradores eran ciudadanos europeos (franceses y belgas) entrenados en Siria. Al menos dos de ellos habían vivido en el barrio de Molenbeek en Bruselas, considerado un foco de radicalización. El cerebro del plan fue el belga Abdelhamid Abaaoud, quien fue localizado y abatido por la policía el 18 de noviembre en Saint‑Denis, junto a una mujer suicida.
El 15 de noviembre, el Estado Islámico reivindicó la operación mediante una carta que glorificaba a los atacantes como “martires” y anunciaba que Francia seguiría siendo un objetivo principal del grupo.
Repercusiones
Estos atentados se sitúan como el segundo ataque más mortífero perpetrado por grupos islámicos radicales, solo superado por los del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. La tragedia desencadenó una fuerte respuesta de seguridad en Francia y reforzó la cooperación internacional contra el terrorismo.