Historia antigua

La marcha hacia el oeste en Estados Unidos

La Marcha hacia el Oeste es el nombre que recibió el proceso de expansión territorial que vivió Estados Unidos durante el siglo XIX, llevándolo desde las trece colonias originales hasta la costa del Pacífico.

La marcha hacia el oeste en Estados Unidos

¿Qué fue la marcha hacia el oeste en EE. UU.?

Consistió tanto en la adquisición de nuevos territorios como en el asentamiento de colonos en esas tierras, transformando al joven país en una nación que abarcaba desde los Apalaches hasta el río Misisipi y, finalmente, la costa del Pacífico.

El impulso comenzó poco después de la Guerra de Independencia (1775‑1783). El Tratado de París de 1783 reconoció la independencia de las colonias y cedió a EE. UU. un extenso territorio que iba desde los Apalaches hasta el Misisipi.

Tras la independencia, los estadounidenses ocuparon rápidamente esas tierras, a costa de la vida de miles de pueblos originarios. La expansión se logró también mediante compras y tratados, entre los que destacan:

  • Compra de Luisiana (1803): 15 millones de dólares a Francia.
  • Compra de Florida (1819): 5 millones de dólares a España, bajo el Tratado Adams‑Onís.
  • Compra de Alaska (1867): 7,2 millones de dólares a Rusia, negociada por William H. Seward.

La Compra de Luisiana se realizó porque Napoleón necesitaba fondos para sus campañas en Europa. La Compra de Florida se produjo mientras España se debilitaba por los movimientos independentistas en América. Alaska, poco rentable para Rusia después de la Guerra de Crimea, fue vendida a EE. UU. en 1867.

El flujo de colonos se incentivó con la Ley de Homestead, promulgada por Abraham Lincoln en 1862. La norma permitía a cualquier ciudadano obtener 160 acres de tierra a bajo costo, siempre que la cultivara y habitara durante al menos cinco años.

Todo este proceso estuvo respaldado por la ideología del Destino Manifiesto, la creencia de que EE. UU. estaba destinada por Dios a expandirse y prosperar, lo que sirvió para justificar la violencia contra los pueblos indígenas.

La guerra mexicano‑estadounidense

La expansión no solo se dio por compras y tratados; también hubo conflictos armados. Entre 1846 y 1848 se libró la guerra mexicano‑estadounidense, desencadenada por la disputa sobre Texas y la ambición estadounidense sobre California y Nuevo México.

Tras la victoria estadounidense, México cedió Texas, California, Nuevo México y otros territorios, consolidando la presencia norteamericana en el oeste.

Violencia contra los pueblos indígenas

La marcha hacia el oeste tuvo un costo humano enorme para los pueblos originarios. Miles de indígenas murieron y muchos fueron desplazados de sus tierras.

Desde la década de 1830 varios estados promulgaron leyes de “remoción”, que obligaron a los nativos a abandonar sus territorios. El episodio más conocido es el Camino de las Lágrimas, donde aproximadamente 15 000 indígenas murieron durante la marcha forzada hacia territorios designados por el gobierno.

En la región central, la caza del bisonte y la apropiación de amplias franjas de tierra destruyeron la forma de vida tradicional de muchas tribus.

Vea también: Independencia de América Española; Guerra Civil estadounidense.

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