El nacimiento de un clásico
Por Rainer Sousa
Cuando se habla de la Guerra Fría, a menudo se imagina una división rígida entre los bloques socialista y capitalista. Sin embargo, esa visión binaria tiene grietas que revelan situaciones curiosas, como la historia del juego Tetris.
De los pentominós a los tetrominós
El Tetris nació de la mente del matemático ruso Alexey Pajitnov. En 1984, Pajitnov se interesó por los pentominós, figuras formadas por cinco cuadrados estudiadas tres décadas antes por el matemático estadounidense Solomon Golomb. Estas piezas, con sus doce configuraciones distintas, servían como ejercicios de razonamiento lógico y combinatorio.
En lugar de complicar el juego, Pajitnov simplificó el concepto trabajando con bloques de cuatro cuadrados, los tetrominós. De ahí proviene el nombre “Tetris”, que alude a la palabra griega “tetra” (cuatro).
Del tablero soviético al mercado occidental
Inicialmente, los soviéticos convirtieron el juego en un pasatiempo de mesa popular en varios países del bloque socialista. Cuando llegó a Bulgaria, el empresario británico Robert Stein lo descubrió y lo introdujo en Occidente.
En 1988, Nintendo apostó por el Tetris y, en sus primeros meses, vendió tres millones de copias en Japón. Desde entonces, el juego ha alcanzado cifras astronómicas: más de 80 millones de descargas en plataformas móviles y miles de unidades de Game Boy vendidas.
La batalla legal de su creador
A pesar de su éxito, Pajitnov tuvo que librar su propia “Guerra Fría” legal para obtener los derechos y beneficios de su invención. Tras una larga disputa entre compañías japonesas, rusas y estadounidenses, en 1996 el matemático logró asegurar una parte de los ingresos generados por el Tetris.