Introducción
La llamada Era Vargas marcó profundamente la estructura del Estado y la sociedad brasileña en el siglo XX, impulsando la modernización mediante la industrialización y una gestión estatal basada en la administración científica. Este proceso ha generado un intenso debate entre historiadores: ¿se trata de un populismo o de una variante del fascismo?
Fases de la Era Vargas
Se distinguen cuatro periodos entre la década de 1930 y la muerte de Getúlio en 1954:
- Gobierno provisional (1930‑1934).
- Gobiernos constitucionales (1934‑1937 y 1951‑1954).
- Estado Novo (1937‑1945), la dictadura más significativa.
Características del Estado Novo
El Estado Novo instauró un Estado centralizado y anti‑liberal, suprimiendo el poder parlamentario y creando estructuras corporativistas. Según el redactor de la Constitución de 1937, Francisco Campos, la decisión debía basarse en criterios técnicos, relegando la política a un obstáculo para la modernización. Los órganos técnicos ofrecían soluciones que el dictador aceptaba, reforzando el papel central del Estado.
El corporativismo articulaba la administración estatal, las asociaciones empresariales y los organismos de control laboral (sindicatos), permitiendo a Vargas “armonizar” los intereses sociales en nombre de la nación.
Influencias fascistas
Esta organización se inspiró en los regímenes fascistas polaco (la Constitución de 1937 fue apodada “polaca”) e italiano, especialmente en la Carta del Trabajo. Vargas expresó admiración pública por Benito Mussolini y Adolf Hitler, acercándose al Eje al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Al igual que en Italia y Alemania, el Estado controlaba los sindicatos, presentándose como defensor de los trabajadores mientras reprimía a los movimientos laborales independientes.
Industrialización y tecnocracia
Ante la incapacidad de la burguesía nacional para financiar la industrialización, el Estado asumió el papel de inversor principal, enfocándose en energía y sectores básicos. Esta tarea estuvo a cargo de una tecnocracia mayoritariamente militar, que modernizó la administración pública mediante métodos de gestión científica, reduciendo la influencia política local.
¿Populismo o fascismo?
Los argumentos que catalogan al régimen como populista señalan la ausencia de un partido único que vinculase los intereses nacionales al Estado, la falta de una visión histórica legitimadora y una violencia menos intensa que la europea.
Por otro lado, el historiador portugués João Bernardo, en Labyrinths of Fascism, define el fascismo como “rebelión dentro del orden”. Vargas encaja en esta definición al liderar la revolución de 1930 (la rebelión) y, simultáneamente, preservar los intereses de las clases capitalistas (el orden), como la oligarquía del café y la burguesía industrial, apoyado por las fuerzas militares. La estructura jerárquica del ejército también moldeó el Estado Novo, reforzando el discurso nacionalista y patriótico.
Conclusión
El debate sobre si Vargas fue populista o fascista sigue abierto. Lo que resulta indiscutible es que su gobierno combinó una acción conservadora y represiva con una agenda de modernización de la sociedad brasileña.
Recursos adicionales
Aprovecha para ver nuestras lecciones en video relacionadas con el tema: