Historia antigua

Falange

La falange (del griego antiguo φάλαγξ / phálanx) es una formación de infantería que se utilizó desde mediados del III milenio a.C. en Mesopotamia, bajo los sumerios. Su forma más conocida se extendió por la Grecia antigua desde el periodo post‑geométrico (siglo VII a.C.) hasta la época helenística (primer mitad del siglo II a.C.).

La falange sumeria

En la Mesopotamia del IV milenio a.C. surge la civilización sumeria. A partir de 3000 a.C., bajo el dominio de Sargón el Grande (2316 a.C.), los conflictos entre ciudades‑estado y contra enemigos externos (por ejemplo, los elamitas) se vuelven casi continuos. Esta constante guerra impulsa la creación de fuerzas armadas permanentes y profesionales.

Evolución de la sociedad

El control cada vez mayor de la agricultura permite alimentar a poblaciones urbanas crecientes. El poder pasa de los jefes de clan a monarcas o tiranos que actúan como administradores. Con mayores recursos, los gobernantes pueden pagar a soldados profesionales, lo que les otorga lealtad y superioridad frente a vecinos menos organizados, marcando el inicio de una guerra «moderna» y profesional.

Desarrollo de armas

Los continuos enfrentamientos estimulan la innovación tecnológica. En Sumeria aparecen cascos de cobre para protegerse de mazos, hachas con mangos más robustos y escudos de cuero o lienzo reforzados con discos de cobre. Surge el arco compuesto (alrededor de 2350‑2250 a.C.), construido con madera, cuerno y tendones, mucho más potente que los arcos simples.

Estandarización y la falange

Debido al alto costo de los metales, los reinos controlan la producción de armas, lo que lleva a una estandarización de equipos. El famoso “Standard of Ur” (c. 2650 a.C.) muestra carros de guerra y soldados equipados idénticamente con cascos, escudos y lanzas.

En el tercer milenio a.C. los ejércitos sumerios eran modestos: documentos de Shuruppak (2600 a.C.) indican entre 600 y 700 soldados profesionales; en el apogeo de Sargón el Grande, la fuerza central llegó a unos 5 400 hombres, organizados en dos cuerpos principales: carros que rompían las filas enemigas y una infantería pesada dispuesta en falange.

La primera representación conocida de una falange aparece en la Estela de los Buitres (c. 2450 a.C.), donde los guerreros, hombro a hombro, llevan cascos de cobre, escudos rectangulares con discos metálicos y lanzas de madera con puntas de bronce.

La falange hoplita en Grecia

Aparición

Ya a finales del siglo VIII a.C. Homero describe una formación compacta: «Escudo sobre escudo, casco sobre casco, hombre sobre hombre» (Ilíada, XVI, 215‑217). La falange alcanzó su forma definitiva en el siglo VII a.C., gracias a varios avances:

  • Desarrollo de la aspis (escudo hueco de 90 cm de diámetro, con marco de madera y recubrimiento de bronce).
  • Introducción del casco corintio de una sola pieza de bronce, a veces con penacho.
  • Apoyo político de tiranías que favorecieron la creación de cuerpos de hoplitas.
  • Crecimiento económico y demográfico que permitió a los ciudadanos armarse mejor.

Composición y tácticas

Los hoplitas formaban filas compactas de 8 a 12 hombres de profundidad, hombro a hombro, con el escudo (aspis) cubriendo el cuerpo y la lanza (dory) alzada. La falange estaba apoyada por caballería ligera y tropas de peltastas armadas con arcos o jabalinas.

En el impulso, la fila frontal chocaba contra la del enemigo, creando una pared de bronce que, impulsada por la masa de las filas traseras, desestabilizaba la formación rival. Sólo los espartanos utilizaban una marcha constante durante la carga, como relata Tucídides en la batalla de Mantinea (418 a.C.).

Debilidades

El escudo se desplaza ligeramente a la izquierda, dejando expuesto el flanco derecho del soldado, protegido solo por el escudo del compañero. Este desbalance provoca que las filas tiendan a desplazarse hacia su derecha, exponiendo el flanco y la retaguardia a maniobras de rodeo.

Variantes

Algunas polis, como Tebas, experimentaron con falanges de gran profundidad: 25 filas en la batalla de Delio (424 a.C.) y 50 filas en Leuctra (371 a.C.) bajo el mando de Epaminondas, que también introdujo la falange oblicua, colocando su élite en el ala izquierda para sorprender al enemigo.

Entrenamiento y disciplina

Los hoplitas eran ciudadanos‑soldados que entrenaban en gimnasios, practicando carreras armadas y danzas marciales. La disciplina espartana, basada en un rígido entrenamiento desde la infancia, contrastaba con la mayor flexibilidad ateniense, lo que se reflejaba en la cohesión de sus falanges.

Fin de la falange

La falange hoplita perdió su preeminencia tras la derrota en la batalla de Queronea (338 a.C.) frente a la falange macedonia, que introdujo la sarissa (lanza de 6‑7 m) y una organización más flexible.

Publicación anterior