Situación inicial en Sicilia
Tras lograr algunas victorias terrestres contra los cartagineses y la rendición de varias ciudades, Roma impuso una tregua de 15 años a Hierón de Siracusa, devolviéndole a cambio los prisioneros capturados a cambio de rescate. Siracusa mantuvo su territorio y dejó a los cartagineses sin intervención directa contra Roma.
Recuperación cartaginesa y ofensiva romana
Cartago comenzó a reagrupar sus tropas en Agrigento, pero en el 261 a.C. los romanos, bajo el mando de Claudio y Marco Válerio Messalla, capturaron las ciudades de Segesta y Agrigento tras un asedio de siete meses. La ciudad fue saqueada y gran parte de su población reducida a esclavitud.
Con estas victorias en Sicilia, Roma decidió expulsar a los cartagineses de la isla. Sin embargo, el dominio marítimo de Cartago obligó a los romanos a construir una flota de guerra para poder enfrentar al enemigo en el mar.
El nacimiento de la potencia naval romana
En el 260 a.C., Roma lanzó al mar una flota de 100 trirremes equipadas con "corvi", dispositivos que permitían abordar a los barcos enemigos como si se combatiera en tierra firme. Ese mismo año, durante el primer enfrentamiento naval entre ambas potencias, los romanos obtuvieron su primera victoria en la Batalla de Mylae.
Serie de éxitos y reveses
El triunfo en Mylae marcó el inicio de una racha de victorias navales para Roma, destacando la Batalla de Ecnomo en el 256 a.C., donde Cartago sufrió una derrota decisiva. Paralelamente, los cartagineses lograron algunas victorias terrestres en Sicilia en el 259 a.C., derrotando a los romanos y a sus aliados en Enna, Camarina y Therma.
Sin embargo, los éxitos navales romanos aislaron a las fuerzas cartaginesas en la isla. Desde el 258 a.C., Roma volvió a tomar la iniciativa en Sicilia, y en el 257 a.C. la flota romana venció en la Batalla de Tindaris, consolidando el control romano sobre la isla.