Historia antigua

El ultimátum a Cartago

Orden de Censorino

Censorino, cumpliendo las órdenes del Senado, pronunció un breve pero contundente edicto: “Abandonad la ciudad de Cartago y trasladad vuestras viviendas a cualquier lugar de vuestro territorio que esté a 80 estadios (aprox. 14 km) del mar. Estamos decididos a destruirla”.

Reacción cartaginesa

Los cartagineses respondieron con una explosión de ira. Con un solo grito, derribaron los obstáculos, se agolparon alrededor del acantilado, rasgándose la ropa y lanzando insultos a los romanos. Entre gemidos y sollozos, llamaron a sus mujeres, hijos y padres para que presenciaran la escena, mientras el nombre de Cartago resonaba una y otra vez.

El impacto en Roma

Appiano relata que la escena causó una profunda impresión en los romanos, entristeciendo incluso a los cónsules. Hanno, hablando en nombre de los cartagineses, intentó razonar con los romanos, pero sus palabras fueron en vano.

Discurso de Censorino

En respuesta, Censorino pronunció un largo discurso que reveló las motivaciones romanas: “No es necesario volver a repetir las órdenes del Senado; están dictadas y deben cumplirse sin dilación… Cada vez que la vista del mar les recuerda su antigua dominación, les incita a la rebelión y les trae mil calamidades. La vida en el campo es más estable; la agricultura garantiza el sustento… Y, para ser sincero, considero que una ciudad marítima es más como un barco que como un terreno firme: está siempre agitada por mil asuntos y sujeta a infinitas revoluciones, mientras que el campo produce frutos que se recogen sin peligro”.


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