Historia antigua

Al-Ándalus: el mito del paraíso perdido

Al-Ándalus: el mito del paraíso perdido

La ciudad de Granada vista desde el Palacio de la Alhambra, residencia de los reyes nazaríes entre los siglos XIII y XV • ISTOCK

El historiador árabe Ibn Khaldún (siglo XIV) sostenía que la riqueza de un imperio se genera mediante la recaudación de impuestos sobre una masa subyugada de productores. Según su teoría, todo imperio implica una élite guerrera y una población explotada.

En el mundo islámico, el pacto de la dhimma concedía a judíos y cristianos – los «Pueblos del Libro» – la libertad de culto a cambio de un tributo y de ciertas limitaciones civiles. No eran iguales ante la ley, pero esa condición les permitía conservar su religión y cierta autonomía jurídica.

¿Qué significa realmente la libertad religiosa?

Hablar de “tolerancia” en la España islámica requiere precisión. Hoy la tolerancia se asocia con apertura y respeto, pero en la Edad Media el concepto era mucho más limitado: se permitía la existencia de otras religiones, pero bajo la premisa de que sólo una era verdadera. Esa “tolerancia” ocultaba una actitud de superioridad y de vigilancia constante.

En la península, entre los siglos VIII y XV, musulmanes, cristianos y judíos defendían fervientemente la exclusividad de su fe. Reconocer la validez de otra creencia equivalía a admitir el derecho al error, algo impensable en una época que consideraba la herejía como una enfermedad mental.

Benevolencia aparente

La imagen romántica de un Al‑Ándalus acogedor ha sido idealizada. En realidad, las minorías religiosas sufrían discriminación y, en ocasiones, persecución. Los almorávides (1056‑1147) y los almohades (1130‑1269), dinastías magrebíes de origen bereber, impusieron la exclusividad del árabe y una estricta pureza doctrinal, obligando a conversión o expulsión a judíos y cristianos.

Muchos judíos buscaron refugio en Marruecos o emigraron a los reinos cristianos del norte; los mozárabes hicieron lo mismo. A partir del siglo XII la supuesta benevolencia desapareció, y los pocos cristianos que permanecieron en Granada fueron prisioneros hasta la conquista final en 1492.

Maimónides y el exilio

El caso de Maimónides ilustra la intolerancia del periodo. Nacido en Córdoba en 1135, recibió una educación árabe, pero cuando los almohades tomaron el poder, su familia tuvo que elegir entre la conversión al islam o el exilio. Optaron por huir a Fez y luego a El Cairo, donde Maimónides se convirtió en rabino, médico y autor de obras filosóficas en árabe. Nunca volvió a su tierra natal, y su figura no puede ser usada como símbolo de una España islámica tolerante.

Intolerancia dentro del Islam

Incluso entre los musulmanes había conflictos. En Al‑Ándalus predominó una corriente ulema más conservadora que la del Oriente, y se produjeron enfrentamientos entre árabes y muwalladûn (hispanos convertidos). La represión del chiismo y la imposición del malikismo como única escuela jurídica son ejemplos de esa rigidez.

Lejos del Oriente perdido

Los omeyas, expulsados de Damasco en 750, fundaron Al‑Ándalus como refugio de exiliados que se consideraban desarraigados del Oriente. Su objetivo no era la tolerancia, sino mantener costumbres sirias y el árabe puro. Si podían ser intolerantes entre ellos, su actitud hacia las minorías religiosas era, a priori, aún más restrictiva.

El mito de Américo Castro

El historiador Américo Castro, influenciado por la idea de que España no pertenece a Europa, popularizó la noción de una convivencia armoniosa entre cristianos, musulmanes y judíos. Tras la Guerra Civil (1936‑1939) cambió su perspectiva, atribuyendo la decadencia española a la pérdida de las comunidades musulmana y judía, que describió como “dinámicas” y “productivas”.

España en busca de un ideal

Tras la muerte de Franco en 1975, surgió un renovado entusiasmo por resaltar la figura de Al‑Ándalus como un período de prosperidad y apertura. Intelectuales como Roger Garaudy fundaron museos y proyectos culturales que exaltaban la supuesta convivencia de tres culturas, a pesar de que figuras como Maimónides fueron forzadas al exilio por la intolerancia de sus contemporáneos.

Algunos nacionalistas, sin embargo, llevan al extremo la dicotomía entre una España próspera bajo los musulmanes y una decadencia tras la Reconquista, reproduciendo una narrativa simplista que divide la historia en dos épocas antagónicas.

Para profundizar
Andalucía. Verdades y leyendas, Joseph Pérez, Tallandier, 2018.
Al‑Ándalus, la invención de un mito, Serafín Fanjul, The Gunner, 2017.
Los cristianos en Al‑Ándalus: de la sumisión a la aniquilación, Rafael Sánchez Saus, Editions du Rocher, 2019.

Línea de tiempo
711 – Primeros contingentes moros desembarcan en Gibraltar y comienzan la conquista del reino visigodo.
1031 – Caída del Califato de Córdoba; la península se fragmenta en reinos taifas.
1085 – Alfonso VI de Castilla captura Toledo, punto de inflexión en la Reconquista.
1086 – Los almorávides son llamados por las taifas; Alfonso I de Aragón recupera Zaragoza en 1118.
1212 – Victoria cristiana en Las Navas de Tolosa.
1236 – Fernando III de Castilla conquista el valle del Guadalquivir; Córdoba pasa a manos cristianas.
1492 – Los Reyes Católicos completan la Reconquista con la toma de Granada.

Los mozárabes: cristianos en un país islámico
Los mozárabes mantenían su organización municipal y jerarquía eclesiástica. En el siglo X constituían aproximadamente tres cuartas partes de la población musulmana, pero su número disminuyó con el tiempo. Adoptaron el árabe como lengua cultural, mantuvieron el latín litúrgico y se integraron en la sociedad islámica, aunque siempre permanecieron en una posición de segunda clase y, cuando pudieron, emigraron a los reinos cristianos del norte.