Historia antigua

Sacrificios celtas

Introducción

Al igual que en otras culturas antiguas, los sacrificios constituían una parte fundamental de la religiosidad celta. Los autores clásicos relatan, con especial énfasis, la existencia de sacrificios humanos, respaldados por varios hallazgos arqueológicos.

Tipos de sacrificios humanos

El poeta Lucano describe a los devotos que «apacientan con sangre terrible al cruel Teutates, al horrible Esus y al salvaje Taranis en altares de sangre». Comentadores posteriores (Scholia de Bern) precisan los métodos según la deidad:

  • Teutates: las víctimas eran ahogadas en un tanque.
  • Taranis: los ofrendados eran inmolados en fuego.
  • Esus: los sacrificados eran colgados de un árbol y descarnados.

Otros autores, como Diodoro de Sicilia y Estrabón, mencionan sacrificios humanos para la adivinación: el futuro se buscaba en las convulsiones de un hombre golpeado en la espalda con una espada, siempre bajo la supervisión de un druida. También se practicaban muertes por flechas, crucifixiones en templos y la quema de efigies gigantes de paja y madera acompañadas de animales y personas.

Sacrificios de animales, productos agrícolas y objetos

Los sacrificios más habituales involucraban animales y productos agrícolas (cereales, frutas, etc.). Los restos encontrados en santuarios confirman esta práctica. Los ofrendas de objetos, sin embargo, son las más abundantes en el registro arqueológico: depósitos votivos sumergidos, trofeos de armas deliberadamente rotos o deformados y otros artículos enterrados.

El papel de los druidas

Los druidas, y en particular los vates, controlaban y supervisaban todos los ritos de sacrificio, asegurando que se llevaran a cabo según la tradición y bajo la protección de los dioses.


Publicación anterior
Publicación siguiente