Ragnarök: el fin del mundo en la mitología nórdica
En la mitología nórdica, el Ragnarök (literalmente “Consumación del destino de los poderes”) es la batalla final que marca el fin del mundo, un destino del que los dioses no pueden escapar, la destrucción de Asgard y la posterior renovación del cosmos.
Los bandos de la batalla
El conflicto se libra en la llanura de Vígríd. Por un lado están los dioses Aesir, liderados por Odín y acompañados por los einherjar, guerreros muertos que entrenan en Valhalla. Por el otro, los hijos de Muspell, encabezados por Surt, los gigantes de hielo y Loki, el dios del fuego, junto a diversas criaturas como el lobo Fenrir y la serpiente marina Jörmungandr. Jörmungandr cuenta con el apoyo de los muertos indignos de Niflheim, el inframundo.
Desenlace de los combatientes
Fenrir, la criatura más temible, mata a Odín, pero es abatido por Víðarr. Después de una larga lucha, Thor consigue derrotar a Jörmungandr, aunque muere poco después por el veneno que la serpiente le escupe. Loki y Heimdall, el guardián de Asgard, también perecen. Týr mata al lobo gigante Garm, pero sucumbe a sus heridas. La mayoría de los dioses y gigantes mueren en la contienda.
Supervivientes y renacimiento
Algunos dioses sobreviven: los hijos de Odín, Víðarr, Vali y Hœnir; y los hijos de Thor, Módi y Magni, quienes heredan el martillo Mjöllnir. Baldr regresa del reino de la oscuridad. Solo dos humanos, Líf y Lífthrasir, que al inicio de la batalla se refugiaron bajo el árbol sagrado Yggdrasil, sobreviven y, tras la catástrofe, descienden para reconstruir un nuevo mundo y una nueva humanidad.
Interpretaciones y origen del mito
Según la Völuspá, al final de la batalla el dragón‑serpiente Nidhögg sobrevuela el mundo, arrastrando a los muertos en sus garras. Estas leyendas forman parte de una tradición oral que fue transcrita a partir del siglo XIII. Comparadas con mitos de otras culturas, se interpreta que el Ragnarök refleja fenómenos geofísicos reales, como la desglaciación, el aumento del nivel del mar o el impacto de un cometa o asteroide.
El relato del “Ragnarök” o “crepúsculo de los dioses”, elaborado por el autor cristiano Snorri Sturluson mucho después de la era vikinga, combina la Apocalipsis bíblica, leyendas escandinavas y hasta la Guerra de Troya, con el fin de facilitar la asimilación del paganismo nórdico al cristianismo. De forma similar, la “Völuspá” se inspira en el libro cristiano del Eclesiastés.