Odoacro y el fin del Imperio Romano de Occidente
Odoacro (también llamado Odovacar), nacido en Panonia alrededor del año 435, era hijo de Ederón, jefe de los herulios aliados de los hunos y servidor de Atila.
Con el apoyo de sus guerreros herulios y de mercenarios bárbaros asentados en el norte de Italia, Odoacro se convirtió en el principal artífice de la caída definitiva del Imperio Romano de Occidente. En 476 depuso al último emperador occidental, Rómulo Augústulo, y devolvió los símbolos imperiales a Bizancio. Desde entonces gobernó la península bajo el título de patricio.
Conflictos en Dalmia y la invasión ostrogoda
Tras la muerte de Julio Nepote en 480, Odoacro ocupó Dalmacia, pero a partir de 488 tuvo que enfrentarse a los ostrogodos liderados por el rey Teodorico el Grande, enviados por el emperador bizantino para expulsarlo de Italia.
Teodorico lo derrotó en tres batallas: en Aquilea (489), en Verona y, finalmente, a orillas del río Adda (490). Odoacro se refugió en la capital, Rávena, y resistió allí durante tres años bajo asedio.
Capitulación y muerte
En marzo de 493 Teodorico le propuso un acuerdo que Odoacro aceptó. Quince días después, durante un banquete, el propio rey ostrogodo lo asesinó. La familia, los seguidores y los oficiales de Odoacro fueron ejecutados o asesinados, y su ejército fue aniquilado o absorbido por las fuerzas ostrogodas.