El sueño profético de Astiages
En el siglo VI a.C., en la región de Media (extendiéndose desde Capadocia hasta el mar Arábigo), gobernaba Astiages, hijo del gran Ciaxares. Tras una alianza con Nabucodonosor II, su reino se había expandido hacia Anatolia, pero un sueño profético anunciaba su caída a manos de un nieto. Para evitar el presagio, Astiages decidió casarse estratégicamente.
El matrimonio y el nacimiento de Ciro
Astiages entregó a su hija Mandana en matrimonio a Cambises I, rey de Parsa y fundador de la dinastía aqueménida. El rey persa no poseía gran poder, pero Astiages creyó que su descendencia no podría amenazarlo. Sin embargo, Mandana y Cambises dieron a luz a Ciro, quien, según la profecía, estaba destinado a destronar a su abuelo.
El complot de Harpago
Temiendo la amenaza, Astiages ordenó la muerte de Ciro. El general medio Harpago, reacio a derramar sangre inocente, delegó la tarea al pastor Mitridates. Este, que acababa de perder a su propio hijo, entregó el cadáver como prueba y adoptó en secreto al pequeño Ciro.
La venganza de Harpago
Cuando Ciro cumplió diez años, su apariencia y porte revelaron su origen noble. Astiages, sospechando, interrogó a Harpago, quien confesó la verdad. Como castigo, el rey obligó a Harpago a comer a su propio hijo, provocando un odio profundo que más tarde alimentaría la rebelión.
La rebelión de Ciro
Ya adulto, Ciro fue convencido por Harpago de liderar una insurrección contra Astiages. Los mensajeros se ocultaban en las entrañas de una liebre para eludir la vigilancia. El joven reunió a las tribus persas y, junto a Harpago, enfrentó al ejército medio en la Batalla de Pasargada, donde los soldados medianos, bajo órdenes de Harpago, desertaron y se unieron a los persas.
La caída de Astiages y la expansión persa
Astiages fue capturado; según la mayoría de los relatos, Ciro lo trató con benevolencia para consolidar la unión entre medos y persas. Posteriormente, los persas derrotaron a sus aliados lidios en las batallas de Pteria y Timbrea, frustrando los planes del rey lidio Creso, cuya derrota estuvo ligada a una profecía del Oráculo de Delfos sobre el cruce del río Halys.
Fundación del Imperio Persa
Con la victoria de Ciro, conocido como el Grande, se fundó el Imperio Persa aqueménida, una potencia que superó todas las expectativas. La legitimidad de su dominio sobre Lidia se reforzó al proclamar que Mandana, madre de Ciro, era de origen lidio, facilitando la posterior anexión del reino de Creso.