Babilonia
Babylon, situada en la antigua Mesopotamia sobre el río Éufrates a unos 200 km al sureste de la actual Bagdad (Irak), fue la capital de un imperio que a lo largo de los siglos se extendió por gran parte del Cercano Oriente.
Etimología
El nombre proviene del término pre‑sumerio Babulu, que los acadios reinterpretaron como bab‑ili «Puerta del dios», evolucionando a bab‑ilāni «Puerta de los dioses». En sumerio se tradujo como KA.DINGIR.RA. Los griegos adaptaron este vocablo a Babylon, forma que heredaron los europeos.
Fases históricas y desarrollo urbano
La primera mención escrita de Babilonia data del siglo XXIV a.C., bajo el nombre de Babil, en un texto cuneiforme de la época del rey acadio Shar‑kali‑sharri. Sin embargo, el asentamiento tiene raíces neolíticas y se han identificado niveles de los periodos Obeid y Uruk.
Durante el Imperio de Ur III la ciudad fue un centro administrativo secundario, sin el prestigio de Nippur. Sólo con la llegada de la dinastía amorita, a comienzos del segundo milenio a.C., Babilonia se convirtió en un poder regional.
Dinastía amorita (≈ 1894‑1595 a.C.)
Fundada por Sumu‑abum, la dinastía alcanzó su apogeo bajo Hammurabi (≈ 1792‑1750 a.C.), quien, mediante campañas militares, sometió a Larsa, Eshnunna, Mari y otros estados, convirtiendo a Babilonia en la potencia política, religiosa y cultural de Mesopotamia.
La ubicación estratégica entre el Tigris y el Éufrates favoreció una densa red de canales de riego y una gran productividad agrícola, lo que permitió que la ciudad absorbiera la población y la cultura de centros decadentes como Ur o Nippur.
En el siglo XVIII a.C. la ciudad se organizó alrededor de dos riberas del río Arahtu (rama del Éufrates): la ribera derecha albergaba un parque llamado “jardín de la abundancia”, mientras que la ribera izquierda, más extensa, contenía el palacio real, el templo de Marduk (Esagil) y la famosa ziggurat Etemenanki.
Periodo kassita (≈ 1500‑1155 a.C.)
Tras la invasión hitita, los kassitas del norte establecieron su dinastía, cuyo primer monarca conocido fue Agum. Bajo los kassitas se consolidó el plano cuadriculado de la ciudad, dividido en diez distritos, y Babilonia se mantuvo como centro religioso y cultural, aunque perdió temporalmente el papel de capital política frente a la nueva urbe de Dur‑Kurigalzu.
El siglo XIV a.C. marcó el inicio de los conflictos con Asiria, que culminaron en el saqueo de la ciudad por Tukulti‑Ninurta I y la retirada de la estatua de Marduk.
Dinastía de Isin y declive (≈ 1150‑900 a.C.)
Tras la retirada de los elamitas, el rey de Isin, Ninurta‑nadin‑shumi, recuperó Babilonia. Su sucesor, Nabucodonosor I, reinstauró la estatua de Marduk y consolidó la supremacía religiosa mediante la redacción del épico de la creación Enūma Eliš.
Desde el 1050 a.C. la región sufrió incursiones arameas y caldeas, que provocaron una inestabilidad política y una serie de cambios dinásticos.
Dominación asiria (≈ 800‑539 a.C.)
Asiria impuso su hegemonía sobre Babilonia a partir del siglo VIII a.C., con episodios de rebelión liderados por Merodac‑Baladán y Sargón II. Los asirios destruyeron partes de la ciudad, pero también la restauraron bajo Esarhaddon y Asurbanipal, quienes devolvieron la estatua de Marduk.
Durante este periodo, la élite babilónica defendió el estatus de la ciudad como centro religioso exento de impuestos.
Dinastía caldea y apogeo neobabilónico (≈ 626‑539 a.C.)
El colapso asirio permitió que Nabopolasar, de origen caldeo, fundara el Imperio neobabilónico. Su hijo, Nabucodonosor II, realizó la mayor expansión urbana: restauró los muros Nimit‑Enlil e Imgur‑Enlil, construyó una segunda muralla exterior de 11 km, erigió la Puerta de Ishtar y la famosa Processional Way, y embelleció el templo Esagil.
Los archivos reales revelan la presencia de deportados judíos, mientras que los archivos privados de familias como los Egibi documentan la vida económica de la élite.
El último rey babilónico
Nabonido (556‑539 a.C.) fue el último monarca antes de la conquista persa. Su reinado estuvo marcado por tensiones religiosas y políticas que debilitaron al reino.
Dominación persa (539‑331 a.C.)
Ciro el Grande tomó Babilonia sin resistencia y, respetando al clero, emitió un cilindro que garantizaba privilegios religiosos. Bajo los aqueménidas la ciudad siguió siendo el principal centro económico y la residencia invernal de los reyes persas.
Alexandros Magno y los seléucidas (331‑141 a.C.)
Después de la victoria en Gaugamela, Alejandro tomó Babilonia sin combate y nombró a Mazaios como sátrapa. Ordenó la restauración del Esagil y fundó una casa de moneda para acuñar los “alexandros”. Murió en Babilonia en 323 a.C.
Seleuco I fundó la nueva capital Seléucida de Seleucia, pero mantuvo Babilonia como capital provincial, conservando su prestigio cultural y religioso.
Periodo parto y declive final (141‑100 d.C.)
Los partos mantuvieron Babilonia como depósito de la civilización mesopotámica; el último texto cuneiforme datado es una tablilla astrológica de 67 d.C. La población urbana abandonó el sitio en el siglo II d.C., y los agricultores reutilizaron los ladrillos de la ziggurat para sus campos.
Babilonia bajo Nabucodonosor II: murallas, planificación y palacios
La muralla exterior rodeaba la ciudad en forma triangular, compuesta por tres muros separados por fosos y reforzada con 120 torres defensivas. Se distinguían dos muros principales: Imgur‑Enlil y Nimit‑Enlil, acompañados de una zanja de 50 m de ancho.
Ocho puertas monumentales, descritas en el texto topográfico TINTIR, marcaban el acceso: Puerta de Urash, de Zababa, de Marduk, de Ishtar, de Enlil, del Rey, de Adad y de Shamash.
El interior estaba dividido en diez distritos; los más importantes eran Eridu (zona sagrada con el Esagil y la ziggurat Etemenanki), KA.DINGIRRA (palacios norte y sur) y Shuanna (residencial, hogar de la familia Egibi).
Los tres palacios principales –Norte, Sur y de Verano– fueron construidos por Nabucodonosor II. El Palacio Sur, de forma trapezoidal (322 × 190 m), albergaba la sala del trono y estaba decorado con ladrillos vidriados. El Palacio Norte (≈ 180 × 120 m) se situaba sobre la muralla exterior, y el Palacio de Verano, cuadrado (250 m de lado), quedó más tarde fortificado por los partos.
Los legendarios Jardines colgantes, atribuidos a Nabucodonosor para su esposa Amitis, nunca aparecen en fuentes babilónicas y su existencia sigue siendo objeto de debate.
Redescubrimiento y excavaciones
El sitio nunca se perdió; en el siglo XIX Jules Oppert, Henry Rawlinson y Hormuzd Rassam realizaron las primeras inspecciones superficiales. La arqueología moderna comenzó con Robert Koldewey (1899‑1917), quien cartografió los distritos Eridu, KA.DINGIRRA y Shuanna y excavó los monumentos neobabilónicos.
Posteriores campañas alemanas, italianas e iraquíes continuaron el trabajo.
Reconstrucción bajo Saddam Hussein
En los años 80 el régimen de Saddam utilizó Babilonia como símbolo nacionalista, restaurando murallas, la Puerta de Ishtar y el templo de Ninmah, e incluso erigió un nuevo palacio cercano. Estas obras, aunque atrajeron turismo, impidieron nuevas excavaciones y contribuyeron a la retirada del sitio de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Campamento Alpha (2003‑2005)
Durante la invasión de 2003, el ejército estadounidense estableció la base militar “Camp Alpha” en el área arqueológica, provocando daños por vehículos blindados y obras de terraplenado. Posteriormente la zona quedó bajo control del ejército polaco, y se reportaron saqueos de objetos arqueológicos.
Babilonia en la escatología cristiana
En el Libro de Apocalipsis, Babilonia simboliza la sociedad occidental decadente y corrupta, representando el poder opresivo y materialista que, según la tradición bíblica, será finalmente destruida.