Orígenes de la democracia ateniense
La democracia nace como respuesta a la profunda crisis que atravesaba la polis griega y a los cambios específicos que se produjeron en Atenas.
Ola de empobrecimiento
Desde el siglo VII, un número creciente de campesinos se vio obligado a la esclavitud por deudas. El auge del comercio intensificó la competencia: otras regiones griegas podían producir cereales más baratos gracias a tierras más fértiles y llanuras extensas. Los agricultores atenienses trabajaban sin lograr ingresos suficientes para vivir, se endeudaban, eran desposeídos y terminaban como esclavos.
En las ciudades, la mano de obra esclava competía con los artesanos, provocando una ola de desempleo entre los ciudadanos libres.
Estas graves crisis sociales desencadenaron revueltas. Los oligarcas las sofocaron mediante ejecuciones y exilios.
La revolución hoplita
En el siglo VI apareció la moneda, introducida por el rey licio Creso, quien mantenía estrechos contactos con las ciudades griegas antes de su derrota en 546 a.C. ante el persa Ciro. Cada polis adoptó la acuñación propia, convirtiéndola en un símbolo de identidad nacional; en el siglo V, las ciudades dejaron de emitir monedas de forma irregular y comenzaron a estampar un emblema distintivo. En Atenas, el símbolo era el búho.
Esta revolución coincidió con el extraordinario desarrollo del comercio mediterráneo, creando una nueva clase de ciudadanos adinerados, compuesta por comerciantes y artesanos (por ejemplo, alfareros). Gracias a su riqueza, podían equiparse como hoplitas, de modo que la guerra dejó de ser exclusiva de la aristocracia. El sistema aristocrático basado en la propiedad agraria se vio socavado por las reivindicaciones igualitarias de estos nuevos ciudadanos‑soldados, lo que se conoce como la revolución hoplita.
Esta nueva configuración de las relaciones de poder dio origen, entre otras, a dos modelos contrapuestos que marcarían el siglo siguiente: la oligarquía militar espartana y la democracia ateniense.