Biografía
Nerón (latín: IMPERATOR NERO CLAVDIUS CAESAR AVGVSTVS GERMANICVS), nacido Lucio Domicio Ahenobarbo el 15 de diciembre del 37 d.C. y fallecido el 6 de junio del 68 d.C., fue el quinto y último emperador de la dinastía Julio‑Claudia, gobernando entre 54 y 68.
Acceso al trono
El 13 de octubre del 54, tras la muerte de su tío abuelo y padre adoptivo Claudio, Nerón ascendió al trono a los 16 años. En el 66 añadió el título de imperator a su nombre. Fue depuesto en el 68 y, asistido por su secretario Epafrodito, se quitó la vida.
Fuentes históricas
Los relatos de Suetonio (en Vidas de los doce césares) y Tácito (en los Anales) son nuestras principales fuentes, pero ambos fueron senadores que sufrieron persecuciones bajo el propio Nerón, lo que hace necesario leer sus testimonios con cautela.
Familia
Orígenes
Nacido en Antium, era hijo único de Gneo Domicio Ahenobarbo y Agripina la Menor, hermana del emperador Calígula.
Abuelos paternos
- Lucio Domicio Ahenobarbo, hijo de Cneo Domicio Ahenobarbo el Viejo y Aemilia Lepida.
- Antonia Mayor, hija de Marco Antonio y Octavia (hermana de Augusto y sobrina‑nieta de Julio César).
Abuelos maternos
- Germanico, hijo de Druso y Antonia Menor; hermano de Claudio y adoptado por Augusto.
- Agripina la Mayor, hija de Marco Agripa y Julia, descendiente directa de Augusto.
Conspiraciones y primeros años
Durante la turbulenta época de Calígula, la familia de Nerón sufrió varios complots. En el 39 a.C. Calígula envió a su hermana Agripina al exilio; el joven Lucio quedó bajo la custodia del futuro emperador Claudio, quien lo adoptó en el 50 y lo nombró heredero, superando a su primo Británico.
Reinado inicial (54‑59)
Al morir Claudio en el 54, Nerón, entonces de 17 años, fue proclamado emperador. Su madre Agripina, el filósofo Séneca y el prefecto pretoriano Séxtus Afranio Burro ejercieron una fuerte influencia. Los primeros cinco años se caracterizaron por una administración eficiente y una revitalización del Senado.
Sin embargo, las tensiones familiares crecieron: Nerón mantuvo una relación con la esclava Claudia Acte, lo que irritó a Agripina, quien buscaba favorecer a su hija Octavia. En el 55 el joven Británico murió misteriosamente, probablemente envenenado, lo que permitió a Nerón consolidar el poder y planear el asesinato de su madre, ejecutado en el 59.
Escándalos y cambios de consejo
Durante los años 58‑62, Nerón rodeó su corte de amigos como Marco Salvius Otón y la bella Poppea Sabina. En el 62 se divorció de Octavia bajo acusaciones de infidelidad e infertilidad, y contrajo matrimonio con Poppea, quien dio a luz a una hija, Claudia Augusta, que murió pocos meses después.
El fallecimiento de Burro y la retirada de Séneca dejaron vacante la posición de consejeros; el prefecto pretoriano Tigellino, conocido por su crueldad, asumió el cargo y reforzó la represión contra supuestos traidores.
El gran incendio de Roma (64)
El 19 de julio del 64, un devastador incendio arrasó gran parte de la ciudad. Nerón, que se encontraba en Antium, regresó rápidamente y, pese a los rumores de que cantaba mientras ardía la capital, organizó refugios y distribución de alimentos. Sin embargo, la falta de una rápida comunicación alimentó los rumores de que él había provocado el incendio para reconstruir la ciudad a su gusto y para culpar a los cristianos, a quienes persiguió brutalmente.
Últimos años y caída
En 65 se descubrió la conspiración de Piso; varios participantes, incluido Séneca, fueron obligados a suicidarse. En 66, tras la revuelta judía en Judea, Nerón persiguió a miembros de la aristocracia, ejecutando a Gayo Rubelio Plauto y a Fausto Cornelio Sila Félix.
El descontento militar creció: el gobernador de Galia, Julio Vindex, se rebeló, y el general Galba, gobernador de Hispania, se proclamó enemigo del emperador. Ante la creciente oposición, Nerón se suicidó el 6 de junio del 68, poniendo fin a la dinastía Julio‑Claudia. El Senado decretó su damnatio memoriae, y el año siguiente estalló la Guerra de los Cuatro Emperadores.
Legado histórico
Tradicionalmente se le ha recordado como un tirano loco y responsable del incendio y de la persecución cristiana, basándose en relatos de Suetonio, Tácito y escritores cristianos. La investigación moderna sugiere que su papel en el incendio es incierto y que, pese a sus excesos, su gobierno mantuvo la estabilidad económica y fomentó el arte, como lo demuestra la famosa Domus Aurea.