Historia antigua

Pilum, la jabalina romana que cambió la guerra

Origen y diseño del pilum

El pilum era una jabalina de origen samnita adoptada por el ejército romano. Consistía en una punta de hierro de al menos veinte centímetros y una empuñadura de madera, inicialmente fijada con dos clavijas de hierro que luego fueron sustituidas por una clavija de hierro y una de madera. Al impactar contra un escudo, la parte de madera se rompía, dejando la lanza inclinada hacia el suelo.

Funcionamiento táctico

Al romperse, el pilum impedía que el enemigo lo recogiera y lo reutilizara. El legionario podía pisar la lanza caída, obligando al adversario a bajar su escudo y quedar expuesto. Cada soldado llevaba normalmente dos pilas; si la primera se clavaba en el escudo rival, el combatiente quedaba desarmado y vulnerado.

Uso en la legión

El modo exacto de lanzamiento no se describe en fuentes antiguas, pero se presume que requería un impulso fuerte, ya sea mediante el balanceo del brazo o pasos de carrera coordinados dentro de la formación. Estas maniobras exigían un entrenamiento preciso, bajo la dirección del centurión primípilo, el oficial de mayor rango en la unidad.

Testimonio de Julio César

En sus Comentarios de la Guerra de las Galias, César destaca la efectividad del pilum para romper la carga enemiga, perforar escudos y “atar” a los oponentes cuando adoptaban la formación de tortuga.

Declive y desaparición

Con el auge de la caballería y de las tropas auxiliares bárbaras en el siglo III d.C., el pilum cayó en desuso y desapareció. No debe confundirse con la hasta, otra lanza romana.

Datos curiosos

En latín el plural es pila, aunque en francés a veces se escribe pilums.

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