
Historia
Los tercios fueron la unidad administrativa y táctica de la infantería española desde 1534 hasta 1704. Formados por unos tres mil soldados profesionales, disciplinados y bien entrenados, fueron considerados invencibles hasta la Batalla de Rocroi. En otros países se les conocía como "plazas españolas".
Tras la finalización de la Reconquista en 1491, el ejército español se reorganizó para las guerras en Italia y Rosellón. En 1495 una ordenanza real creó las primeras unidades permanentes, las capitanías, de 100 a 600 hombres, equipadas con piqueros, rodeleros, arcabuceros y espadachines.
Durante las Guerras de Italia, Gonzalo de Córdoba aumentó el número de arcabuceros y la iniciativa individual, creando agrupaciones de 12‑16 capitanías bajo el nombre de coronelías. En 1525 la infantería española en Italia contaba con 7 050 hombres distribuidos en 33 capitanías. Fue entonces, entre 1534 y 1536, cuando surgió el término tercio para designar tres grupos de capitanías (Lombardía, Nápoles y Sicilia) que defendían los dominios españoles en Italia.
Inicialmente los tercios eran unidades élite y su mantenimiento absorbía alrededor de un tercio del presupuesto del Reino de Castilla. En tiempos de guerra los reyes recurrieron a préstamos para financiar su expansión. Además, gran parte de los tercios estaba compuesta por contingentes aliados (italianos, alemanes, irlandeses).
El número de tercios de origen español no creció significativamente hasta 1635, cuando comenzó la guerra contra Francia. En 1637 aparecieron los tercios provinciales, reformados en 1663 y los primeros en portar uniforme distintivo. La última reforma real, de mayo de 1685, redujo el modelo masivo del siglo anterior a compañías de 66‑72 soldados, con una proporción equilibrada de piqueros, arcabuceros y mosqueteros. La introducción generalizada del fusil y la supresión de la pica en 1702 marcó la muerte del sistema tradicional, que desapareció oficialmente en 1704 con la reforma de Felipe V.
Composición y número
Un tercio agrupaba varias banderas (compañías de combate) alrededor de un cuerpo permanente de unos treinta oficiales y suboficiales. La estructura varió a lo largo de los siglos, pero se pueden destacar algunos momentos clave:
- 1534‑1567: diez banderas de 300 hombres, con dos exclusivamente de arcabuceros. Cada bandera incluía piqueros con corselete, piqueros secos y arcabuceros.
- 1568: reforma que redujo a doce banderas de 250 hombres, aumentando la proporción de piqueros (1 110 corseletes y 1 080 piqueros secos) frente a 448 arcabuceros y 230 mosqueteros.
- 1632: ordenanza que fijó 12 compañías de 250 hombres (para España) y 15 de 200 (para Flandes e Italia), con una distribución de oficiales, corseletes, mosqueteros y arcabuceros.
- 1663: creación de los tercios provinciales fijos, con 16 compañías de 62 hombres (luego 20 de 50), aunque en la práctica el promedio rondaba los 500 efectivos.
- 1701: Felipe V fijó el tercio a uno o dos batallones de 650 hombres, con doce compañías y una de granaderos.
En total, a finales del siglo XVII existían alrededor de 70 tercios, de los cuales aproximadamente la mitad estaban formados por españoles.
Equipamiento y armamento
Los piqueros portaban una pica de 5,2 m, acompañada de espada (95 cm) y daga. Los corseletes llevaban una coraza que cubría todo el tronco, mientras que los piqueros secos usaban una protección más ligera. Los arcabuceros disponían de un arcabuz con doce cargas –los "doce apóstoles"–, un casco de morrión o un simple sombrero de fieltro, y una bolsa de pólvora y balas. Los mosqueteros, introducidos a principios del siglo XVII, utilizaban fusiles de chispa y, más tarde, mosquetes con bayoneta, lo que redujo la necesidad de la pica.
Táctica
La innovación principal del tercio era combinar piqueros, que ofrecían una defensa eficaz contra la caballería, con tiradores que hostigaban al enemigo antes del choque. En combate el tercio formaba uno o varios "cuadros de terreno", una formación cuadrada con la pica formando el núcleo y los tiradores (arcabuceros y, después, mosqueteros) situados en los flancos y esquinas.
Durante un ataque, los tiradores se refugiaban detrás de la muralla de piqueros. Las unidades de tiradores podían desprenderse para actuar como escaramuzas en la vanguardia o en los flancos, manteniendo siempre una pequeña reserva de piqueros o alabarderos para evitar que la caballería los sobrepasara.
Al marchar, el tercio adoptaba una columna: los arcabuceros al frente y al retaguardia, seguidos por los piqueros y, cuando existían, los mosqueteros. Las banderas llevaban su estandarte, música y personal de apoyo (capellán, barbero, etc.).
Lista de tercios
En 1689 había unos 70 tercios, de los cuales cerca del 50 % eran españoles. En 1700, al morir Carlos II, quedaban 28 tercios españoles y 30 aliados. Los tercios se dividían en "viejos" (antiguos), "auxiliares" y "provinciales", con variaciones en su numeración y composición.