Historia antigua

La Batalla de Viena (12 de septiembre de 1683)

Contexto histórico

La Batalla de Viena, distinta del asedio de 1529, se libró el 12 de septiembre de 1683 en la colina de Kahlenberg, cercana a la capital austríaca. El emperador Leopoldo I rebautizó la colina como Leopoldsberg, trasladando el nombre de Kahlenberg a una colina vecina (Sauberg o Schweinsberg). El Kahlenberg actual, en el distrito de Döbling, no es el sitio exacto del enfrentamiento.

La decisiva derrota del sultán otomano Kara Mustafa marcó el inicio de una campaña militar que, concluida en 1699, permitió a los Habsburgo recuperar sus dominios en Hungría‑Croacia y poner fin a la amenaza otomana en Europa central. Como señalaron los historiadores Ernst Werner y Walter Markov, “el temor a los turcos, que tras la catástrofe de Nicópolis en 1396 había paralizado a Europa, desapareció; el retiro otomano del continente apenas comenzaba”.

En recuerdo de la victoria, se instituyó la fiesta del Santísimo Nombre de María, pues los soldados cristianos invocaron a la Virgen antes de entrar en combate.

Fuerzas en combate

El ejército aliado reunía unos 70 000 soldados polacos, alemanes y austríacos bajo el mando del archiduque Carlos V de Lorena, y una fuerza de socorro de 30 000 hombres liderada por el rey de Polonia, Juan III Sobieski. Los otomanos, aproximadamente 140 000, estaban al frente del Gran Visir Kara Mustafa.

Desarrollo de la batalla

Sobieski planificó la expedición de socorro desde el verano de 1683, cuando los otomanos iniciaron una gran campaña contra Viena. En marzo de ese año, los turcos habían tomado la ciudad de Belgrado (14 de julio). El invierno anterior, Austria y Polonia firmaron un tratado de asistencia mutua ante un posible ataque otomano.

El rey polaco cumplió al pie de la letra su compromiso, a pesar de que ello debilitó la defensa de su propio país y generó tensiones con el conde Thököly, gobernador húngaro bajo dominio otomano. Austria todavía conservaba cuatro fortalezas en Hungría, entre ellas Raab y Komárom, que dificultaban el suministro de los sitiadores y evitaban la captura de Pressburg (actual Bratislava).

Los zapadores otomanos lograron demoler parte de los muros de Viena, pero no tomaron medidas contra la inminente llegada de Sobieski. A las 4 a.m. del 12 de septiembre, el ala izquierda del ejército austríaco y el centro alemán avanzaron contra los turcos. Mustafa lanzó una contraofensiva con la mayor parte de sus tropas. Luego, la infantería polaca atacó por el ala derecha y mantuvo la posición durante doce horas de intensos combates.

Alrededor de las 3 p.m., cuatro grupos de caballería —uno austro‑alemán y tres de caballería pesada polaca (húsares)—, sumando 20 000 hombres bajo el mando del propio Sobieski, cargaron colina abajo. La confusión llevó a la caballería directamente al campamento otomano, mientras la guarnición vienesa se unía al ataque. En menos de tres horas la batalla quedó decidida y los turcos se vieron obligados a una retirada desordenada.

Consecuencias

Las bajas fueron aproximadamente 15 000 muertos para los otomanos y 4 000 para la coalición cristiana. La victoria dio inicio a una “guerra de liberación” que incluyó triunfos en Zenta y Mohács (no confundir con la batalla de 1526) y culminó el 26 de enero de 1699 con el Tratado de Karlowitz, que devolvió a la corona de Hungría‑Croacia territorios como Eslavonia, Sirmio, Bacquia y Banat, conquistados por Suleimán el Magnífico en el siglo XVI.

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