Historia antigua

Batalla de los Saintes (1782)

Antecedentes

Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, la flota británica bajo el mando del almirante George Rodney se enfrentó a la flota francesa liderada por el conde de Grasse. La acción tuvo lugar entre el 9 y el 12 de abril de 1782 en el archipiélago de Les Saintes, entre Guadalupe y Dominica, en el Caribe.

Objetivos estratégicos

Francia, que ya controlaba varias islas caribeñas, planeaba conquistar Jamaica, entonces posesión británica. El 7 de abril, el conde de Grasse zarpó de Martinica con 35 barcos de línea (incluidos dos de 50 cañones) y más de 100 transportes, destinados a unirse a la flota española de 12 barcos de línea y 15 000 soldados.

Los británicos, con 36 navíos bajo Rodney y el almirante Samuel Hood, los persiguieron gracias a sus cascos recubiertos de cobre, que reducían la incrustación marina y aumentaban la velocidad.

Desarrollo de la batalla

El 9 de abril el conde de Grasse refugió su convoy en Guadalupe y dispuso a sus buques en orden de batalla para proteger la retirada. Ambas flotas se posicionaron al sotavento de Dominica. La vanguardia inglesa (8 barcos) se enfrentó a 15 franceses, pero al acercarse el resto de la armada británica los franceses se retiraron para cubrir el convoy. Durante los dos días siguientes las dos fuerzas permanecieron frente a frente sin llegar a combatir, reparando los daños sufridos.

El día decisivo: 12 de abril

Rodney lanzó el ataque con sus 36 barcos contra los 30 franceses. Con viento leve del este‑noreste, ambas flotas formaron líneas de batalla. Un cambio de viento a sudeste a las 9:20 a.m. obligó a los franceses, que disparaban hacia el sur, a virar hacia babor, rompiendo su orden de línea. Aprovechando la ventaja, Rodney, a bordo del HMS Formidable, y Hood penetraron la línea francesa, creando una brecha delante del buque insignia del conde de Grasse, Ville de Paris.

Desde esa posición los británicos pudieron disparar a corta distancia por ambos costados; sus cañones carronadas fueron particularmente mortíferos. Sin embargo, al ceder el viento a los franceses, los británicos perdieron la ventaja de la barloventa y no pudieron impedir una posible retirada. Cuando el viento decayó, los barcos quedaron inmóviles; al volver a levantar una brisa del este, la flota francesa quedó desorganizada.

De Grasse ordenó una retirada general, pero sin coordinación. Los británicos capturaron cuatro navíos franceses y aislaron al Ville de Paris, que se rindió. El buque Caesar, también capturado, explotó poco después.

Consecuencias

El resto de la flota francesa se reunió con la expedición de invasión cerca de Cap‑Français, pero la operación contra Jamaica nunca se realizó. Las pérdidas de oficiales y las enfermedades entre la tripulación obligaron a abandonar el plan.

En septiembre de 1782, un convoy británico que transportaba los buques capturados Ville de Paris y Glorieux se vio atrapado en una tormenta; ambos se perdieron junto con los barcos de línea Ramillies y Centaur.

Hasta hoy no está claro si Rodney rompió deliberadamente la línea francesa o si fue el viento quien lo provocó, ni por qué los británicos no persiguieron de forma más exhaustiva a los navíos franceses. El conde de Grasse culpó a sus capitanes Vaudreuil y Bougainville del desastre.

Esta fue la última batalla naval en aguas americanas durante la guerra. En 1783, Gran Bretaña, España y Francia firmaron un tratado de paz que definió los límites entre sus colonias caribeñas. La Batalla de los Saintes marcó un punto de inflexión en la táctica naval.


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