1. La sembradora (Seed Drill)
La sembradora, inventada por Jethro Tull a principios del siglo XVIII, revolucionó el proceso de siembra. Antes, los agricultores esparcían las semillas a mano, un método lento e ineficiente. Con la sembradora, las semillas se colocaban en hileras ordenadas, lo que aumentó los rendimientos y redujo el desperdicio.
2. Rotación de cultivos
La rotación de cultivos consiste en alternar diferentes especies en el mismo terreno durante varios años. Esta práctica mejora la fertilidad del suelo, controla plagas y enfermedades, y disminuye la erosión. Fue popularizada en el siglo XVIII por Charles Townshend, quien demostró su efectividad en su finca de Norfolk, Inglaterra.
3. Cría selectiva
La cría selectiva implica reproducir plantas y animales con rasgos deseables. En el siglo XVIII, los agricultores empezaron a seleccionar cultivos y ganado para obtener mayores rendimientos, resistencia a plagas y mejor calidad. Así surgieron nuevas variedades más adaptadas a sus necesidades.
4. Cercamiento (Enclosure)
El cercamiento consistió en delimitar con vallas las tierras comunes y convertirlas en propiedad privada. Este proceso, iniciado en el siglo XVI y que se intensificó en el XVIII, permitió a los propietarios invertir en mejoras y adoptar técnicas agrícolas modernas, incrementando la productividad.
5. Nuevas tecnologías
El siglo XVIII vio la aparición de innovaciones como el arado mejorado, la guadaña y la máquina trilladora. Estas herramientas facilitaron el cultivo de mayores superficies y la cosecha de más granos, impulsando la producción agrícola.
En conjunto, la Revolución Agrícola del siglo XVIII supuso un periodo de cambio e innovación que aumentó la productividad y ayudó a alimentar a una población en rápido crecimiento.