Contexto general
Durante el periodo Tudor, la educación formal era una prerrogativa mayoritariamente masculina. No se esperaba que las niñas recibieran una instrucción académica extensa, mientras que a los niños se les preparaba para diversas profesiones mediante un currículo riguroso.
Niñas de familias acomodadas y reales
Las niñas pertenecientes a la nobleza o a familias adineradas aprendían habilidades prácticas y tareas domésticas. Su enseñanza se limitaba a la lectura, la escritura y los conceptos básicos de aritmética; algunas también tenían contacto con la literatura y la música, pero sin profundizar en estudios avanzados.
Niñas de clases media y baja
Para la mayoría de las niñas de la clase media y trabajadora, la educación era escasa o inexistente. Se esperaba que aprendieran oficios domésticos para desempeñarse como amas de casa o criadas. Sólo unas pocas lograban acceder a una educación más avanzada al ingresar a comunidades religiosas o al recibir tutorías privadas.
Excepciones
Un número reducido de niñas podía continuar sus estudios gracias a conventos o a la tutela de maestros particulares, lo que les permitía adquirir conocimientos más allá de lo básico.