
Infancia y formación
Ensenada, 1611 – Salzbach, Baden, 1675. Enrique II de La Tour d'Auvergne, conocido como Turenne, fue el hijo menor del anterior vizconde y de Isabel de Nassau. Criado en la fe protestante, inició su vida militar a los quince años bajo la tutela de sus tíos, Mauricio y Enrique de Nassau.
Primeros años de carrera (1630‑1650)
En 1630 el rey Luis XIII lo incorporó al ejército y le asignó el mando de un regimiento bajo la dirección de Casal. Durante la década siguiente sirvió en el Rin y se distinguió en varias escaramuzas al servicio del cardenal de La Valette. Fue nombrado mariscal de campo en 1635; resultó herido en Saverne en 1636 y participó en la victoria de Brisach (1638) contra los imperiales. En 1640 estuvo en Piamonte, capturando Turín y Moncalvo, lo que le valió el rango de teniente general en 1642.
Tras la toma de Trino en 1643 recibió la batuta de mariscal a los 32 años. En 1644, al mando del ejército de Alemania, derrotó a los bávaros en Donaueschingen y, junto al duque de Enghien, en Fribourg. Sufrió una derrota en Marienthal en 1645, pero se vengó en Nordlingen. En 1647, con la ayuda sueca, invadió Baviera y obligó al elector a firmar un armisticio; la falta de cumplimiento por parte bávara reavivó los combates, y su victoria en Sommershausen abrió camino a Múnich.
La Fronda y la reconciliación con la Corona
Durante la Fronda Turenne mostró dudas sobre a quién apoyar. Su hermano, el vizconde de Bouillon, intentó acercarlo a Mazarin mediante una supuesta paga de 500.000 libras, pero sus tropas fueron compradas por el cardenal y él se vio obligado a huir a Holanda en marzo de 1649. Tras la amnistía de la Paz de Rueil regresó a París en 1651, se alió con Condé y participó en la defensa de la corona, destacándose en la batalla de Rethel (15 de diciembre de 1650) y en una serie de éxitos en 1652 que salvó al rey en Jargeau, reparó la derrota de Hocquincourt, recuperó Étampes y protegió a Condé en el Faubourg Saint‑Antoine.
Consolidación del poder francés (1653‑1660)
Nombrado gobernador del Limousin y ministro de Estado, Turenne expulsó a Condé de Picardía (1653), liberó Arras (agosto 1654), tomó Landrecies y la ciudad de Condé (1655) y ganó la Batalla de las Dunas (junio 1658), forzando la rendición de Dunkerque y facilitando la conquista de Flandes, lo que contribuyó al Tratado de los Pirineos. En 1660 se le concedió el título excepcional de Mariscal General de los Campamentos y Ejércitos del Rey.
Guerras posteriores y último conflicto
Después de casarse con Charlotte de Caumont en 1652, Turenne se convirtió al catolicismo en 1668. Reorganizó los ejércitos para la Guerra de Devolución (1667‑1668), capturando Charleroi y Tournai. En la Guerra Holandesa enfrentó a Montecuccoli en 1673 y, tras la derrota, obtuvo una revancha decisiva en la victoria de Sinzheim (junio 1674), que le dio el control del Palatinado. Derrotó nuevamente a los imperiales en Enzheim (octubre 1674) y, en una serie de maniobras audaces, los venció en Mulhouse (diciembre 1674) y Turckheim (enero 1675), asegurando el control total de Alsacia. París le recibió con honores y una gran celebración.
Fallecimiento y legado
El 27 de julio de 1675, mientras tendía una trampa a Montecuccoli entre Baden y el Rin, cerca de Salzbach, una bala de cañón le alcanzó mortalmente. La nación lloró su pérdida. Fue sepultado en la Basílica de Saint‑Denis; sus restos fueron trasladados a los Inválidos en 1800. Turenne dejó memorias (1643‑1658) y correspondencia; Napoleón I escribió un estudio sobre sus campañas.