Origen y construcción
La Torre Malakoff, también conocida como Malakhov, fue erigida a principios de la década de 1850 en la cima de una colina que domina las fortificaciones de la ciudad de Sebastopol, en Crimea. Su nombre honra al capitán ruso Vladimir I. Malakhov, quien había defendido la zona en conflictos anteriores.
Características
Con una altura de diez metros, la torre estaba equipada con cañones de gran calibre, lo que la convertía en una pieza central y formidable de la defensa de la ciudad contra posibles ataques de las fuerzas británicas y francesas, recién aliadas.
La Guerra de Crimea
Durante el asedio de Sebastopol (1854‑1855), los generales aliados (franceses, británicos y otomanos) se reunieron el 19 de octubre de 1854 para planear una ofensiva. El lord Raglan aconsejó dispersar los disparos en lugar de concentrarlos y añadió: «Dirijan sus ataques hacia la torre Malakoff, pues será allí donde se decidirá la batalla final». Meses después, al observar que los rusos concentraban sus últimas fuerzas alrededor de la torre, quedó claro que aquel punto era la clave estratégica.
Captura por los franceses
El 8 de septiembre de 1855, durante la batalla de Malakoff, la torre cayó en manos de los franceses bajo el mando del mariscal Patrice de Mac‑Mahon. Tras pronunciar su famoso grito «¡Yo estoy allí! ¡Me quedaré allí!», los Zouaves franceses tomaron la posición, lo que desencadenó la caída de Sebastopol el mismo día y marcó el fin de la Guerra de Crimea. La victoria fue celebrada en toda Europa.
Legado
En Francia, el escultor Alexandre Chauvelot recreó una réplica de la torre en el sur de París, dentro de su jardín llamado «Nueva California», que pronto adoptó el nombre francésizado «Malakoff». Hoy, el distrito de Malakoff conserva ese recuerdo histórico.