Historia antigua

La llegada de la Emperatriz Eugenia y la gran celebración de la apertura del Canal de Suez

La llegada de la Emperatriz Eugenia y la gran celebración de la apertura del Canal de Suez

Contexto histórico

En noviembre de 1869, el Khedive Ismail de Egipto esperaba con gran expectación la inauguración del Canal de Suez, una obra que prometía cambiar el comercio mundial. La ceremonia atrajo a la élite política y cultural de toda Europa, convirtiéndose en un evento sin precedentes.

Los invitados de la realeza

Varios monarcas y príncipes respondieron al llamado del Khedive: la emperatriz Eugenia de Francia, el emperador de Austria, el príncipe real de Prusia, el príncipe y la princesa de los Países Bajos, entre otros. Los 13 y 14 de noviembre llegaron el Príncipe y la Princesa de Holanda y Ferdinand de Lesseps con su familia; el 15, el Emperador de Austria arribó a bordo de una fragata de guerra.

El espectáculo naval

El puerto de Port Said se transformó en un verdadero puerto de gala. Más de 80 embarcaciones —aproximadamente 50 de guerra— ondeaban las banderas de todas las potencias europeas: 6 egipcias, 6 francesas, 12 británicas, 7 austríacas, 5 alemanas, 1 rusa, 2 holandesas, 1 danesa, 1 sueca, 1 noruega y 2 españolas.

El 16 de noviembre, a las ocho de la mañana, la fragata Hesta llevó al príncipe real de Prusia al canal exterior. Poco después, la fragata Aigle, con la emperatriz Eugenia a bordo, ingresó al puerto bajo una lluvia de cañonazos y vítores. La nave, rodeada de buques de todas las armadas, ancló mientras la multitud aplaudía. La emperatriz, emocionada, exclamó: «¡En mi vida nunca había visto algo tan hermoso!».

La ceremonia religiosa

Para simbolizar la unión de los pueblos, el Khedive mandó erigir tres plataformas gigantes frente al muelle de Eugenia. La central estaba destinada a los invitados de honor; a la izquierda se colocó un altar musulmán y, a la derecha, uno cristiano. Era la primera vez que en Oriente se celebraba simultáneamente una ceremonia interconfesional para bendecir una obra civil.

A la una de la tarde, las tropas egipcias formaron una guardia entre el muelle y las plataformas, mientras la artillería se posicionaba al oeste. A las tres, el príncipe de Prusia, el príncipe y la princesa de los Países Bajos, el emir Abd el‑Kader, Ferdinand de Lesseps, miembros del consejo de la compañía del canal, oficiales de la marina, embajadores, cónsules y clérigos católicos ocuparon sus lugares. Finalmente, el Khedive y el Emperador de Austria llegaron, brazo a brazo con la emperatriz Eugenia, para presidir la bendición.

Reacciones y legado

El despliegue de poder, la pompa y la mezcla de tradiciones religiosas dejaron una impresión duradera en los presentes. La apertura del Canal de Suez marcó el inicio de una nueva era para el comercio marítimo y consolidó la reputación de Egipto como puente entre Oriente y Occidente.

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