Situación de los ejércitos en agosto de 1920
Lejos de estar derrotado, el ejército polaco era más fuerte que nunca durante la campaña. Mientras las fuerzas de Tukhachevsky se habían reducido a menos de 150 000 hombres activos en ambos frentes, el ejército polaco alcanzaba los 370 000 soldados (aunque mal entrenados y mal equipados), incluidos 28 000 de caballería, según datos del 20 de agosto. El 12 de ese mes, 185 000 de ellos estaban desplegados en el frente.
La contraofensiva de Piłsudski
Con esta ventaja numérica, el comandante Józef Piłsudski ordenó una contraofensiva audaz y creativa. Aunque algunos historiadores han señalado al general francés Charles de Weygand como posible instigador, la planificación fue obra exclusiva de Piłsudski, que trabajó los detalles con el general Rozwadowski.
El 6 de agosto se dio la orden de concentrar una fuerza de ataque a unos 95 km al sur de Varsovia, a orillas del río Vístula, sin saber que Tukhachevsky intentaría rodear la capital desde el norte. Para proteger la línea del río Wkra, aguas arriba de Varsovia, se encomendó la defensa al Quinto Ejército (26 000 hombres) bajo el mando del general Władysław Sikorski, considerado el líder más fiable de ambos bandos.
El guarnición de Varsovia, compuesta por 46 000 soldados de la Primera y Segunda Armadas y de reservas, se situó en el centro. Al sur, la fuerza de ataque contó con el apoyo del Tercer y del Cuarto Ejército (48 000 hombres). Un contingente de 20 000 hombres, comandado por el general Edward Śmigły‑Rydz (quien volvería a comandar al ejército polaco en 1939), estaba formado por unidades trasladadas desde el sur, entre ellas las divisiones 1ª y 3ª de la Legión y dos brigadas de caballería.
El 17 de agosto esa fuerza comenzó a avanzar, cruzando el grupo de Mosir y lanzando una gran maniobra de rodeo contra los ejércitos del norte de Tukhachevsky, extendiéndose hasta Brest‑Litovsk y Bialystok.
Dudas y críticas al plan
Se ha afirmado que Piłsudski siguió el consejo de Weygand y tomó tropas del sur para la contraofensiva, aunque Weygand no participó en la preparación del plan. Es dudoso que Weygand creyera en la capacidad polaca para ejecutar una operación tan ambiciosa. El observador británico Radcliffe, aunque escéptico, sugirió emplear la guarnición de la ciudad para atacar el flanco de cualquier movimiento de rodeo; sin embargo, sus recomendaciones no influyeron en la decisión de Piłsudski.
El propio Piłsudski describió la maniobra como “contraria a toda lógica y a los principios militares sólidos”. Tukhachevsky compartía esa opinión. Soldados del XII Ejército soviético encontraron el plan de la contraofensiva en el cuerpo de un oficial polaco muerto cerca de Chełm, pero se consideró un documento falso. Tukhachevsky decretó que los planes eran falsificaciones y, citando la alta moral de sus tropas, afirmó que tenían “el absoluto derecho de anticipar la victoria”.
Conclusión
Aunque la viabilidad del plan fue cuestionada por varios oficiales y observadores, la decisión de Piłsudski de lanzar la contraofensiva marcó un punto crucial en la Guerra Polaco‑Soviética, demostrando la determinación polaca frente a un enemigo aparentemente superior.