El golpe de 14 de enero de 1966
En la noche del 14 de enero de 1966 un grupo de comandantes del ejército nigeriano, mayormente ibos, encabezó un golpe de Estado motivado por la corrupción política y la defensa del statu quo. Los oficiales rebeldes asesinaron a varios políticos y líderes militares y tomaron el control de las tres regiones, excepto en Lagos, donde el intento fracasó.
Ironsi toma el poder
El primer ministro fue asesinado, pero el general Johnson A. Ironsi, de origen ibo, escapó y logró reunir a las tropas de Lagos. Anunció que asumiría el poder central y nombraría gobernadores militares en cada región, lo que obligó a los rebeldes a someterse para evitar una guerra civil.
Tensiones étnicas y rumores
El anuncio provocó una ola de júbilo en gran parte del país, aunque en el Norte crecieron los temores de que el golpe beneficiara solo a los ibos. Ironsi, rodeado de asesores ibos, no tomó medidas para calmar esas sospechas.
Los políticos del sur empezaron a difundir que los ibos estaban a punto de apoderarse del poder y que los nortes perderían sus puestos y libertades.
Masacres y abolición de regiones
En mayo se anunció la supresión de las regiones, lo que pareció confirmar los rumores. Grupos de desempleados, bandoleros y políticos locales comenzaron a masacrar y mutilar a la población ibo que vivía en los territorios del norte.
En julio, durante disturbios sangrientos, Ironsi y más de doscientos oficiales y soldados ibos fueron asesinados por soldados del norte.
Gowón asume el mando
Tras la desaparición de Ironsi, el coronel Yakubu Gowón, un norteno perteneciente a una minoría étnica y no musulmán, se convirtió en comandante en jefe. Debió enfrentar tres demandas simultáneas: los nortes pedían la secesión, los del este buscaban una federación y las minorías étnicas exigían la disolución de las regiones.
Nuevo derramamiento y éxodo ibo
En septiembre, mientras se estudiaban esas propuestas, se produjo otra masacre contra la población ibo en el norte, aún más brutal, con el objetivo de cortar permanentemente los vínculos entre el norte y el resto del país.
Este hecho provocó la huida masiva de los ibos hacia el este. El gobernador militar de la región, el coronel Odumegwu Ojukwu, emergió como portavoz y líder de los ibos, alimentando los rumores de una posible secesión.
Conclusión
Los sucesos de 1966 marcaron el inicio de una profunda crisis nacional que desembocó en la guerra civil nigeriana, alimentada por la desconfianza étnica y la violencia política.