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La historia conocida de Vietnam, de más de 2000 años, está plagada de convulsiones: invasiones chinas, largos periodos de dominación, luchas por la emancipación y expansión territorial, rivalidades internas, la difícil unificación de los “Tres Kys” (Tonkin, Annam y Cochinchina), la tutela francesa, la influencia de la cultura y el catolicismo, entre otros factores que transformaron profundamente el destino del país y el mosaico de pequeñas comunidades que lo habitan.
\n\nSin embargo, ninguno de esos eventos tuvo consecuencias tan decisivas para la Indochina y el mundo como los acontecimientos de 1945‑1946. Fue entonces, aprovechando el vacío dejado por la Segunda Guerra Mundial, que Vietnam se liberó de la tutela francesa, rechazó la integración a la propuesta Unión Francesa y buscó incorporarse a otra comunidad, cuya independencia aún estaba por conquistar.
\n\nDivisión y guerra
\nEn ese momento, Vietnam, que había sido unido con tanto sufrimiento a lo largo de los siglos, se vio nuevamente dividido, una herida que sangraba en el corazón de los patriotas y que se negaban a aceptar. Así comenzó una guerra cuyas consecuencias, aun después de un cuarto de siglo, siguen sin conocerse plenamente.
\n\nEl escenario mundial en 1945
\nEn Europa, el colapso de las fuerzas del Eje se aceleraba. Tras contraatacar en varios frentes occidentales y amenazar brevemente Estrasburgo, los ejércitos nazis iniciaron una retirada que culminó con el cruce del Rin por parte de los aliados franceses y británicos. En el este, el frente alemán se desmoronaba bajo la presión soviética, que a partir de abril rodeó Berlín.
\n\nEn Asia y el Pacífico, los Aliados pasaron a la ofensiva: en Birmania, los británicos empujaron a los japoneses al este del Irrawaddy; en el Pacífico, MacArthur cumplió su promesa, recuperó Filipinas y pronto retomó Manila. Mientras la fuerza aérea estadounidense iniciaba el bombardeo sistemático de Japón, en Yalta Stalin, Churchill y Roosevelt, seguros de la victoria, ya debatían la política que se impondría a Europa y al mundo.
\n\nFrancia y la Indochina francesa
\nEn Francia, el gobierno del general de Gaulle, tras restaurar la República, se propuso levantar al país de sus ruinas y recuperar su lugar entre las naciones. Mientras el mundo se encaminaba hacia un nuevo destino, la Indochina francesa, que había permanecido al margen del conflicto global, vivía bajo una doble tutela en una aparente relativa tranquilidad.
\n\nDesde 1940, Japón había ocupado Indochina tras una serie de ultimátums que los gobernadores franceses no pudieron rechazar. No obstante, la administración siguió siendo francesa y las fuerzas armadas locales conservaban su libertad de movimiento, de modo que la soberanía francesa no parecía cuestionada.
\n\nCuando en 1945 los Aliados intensificaron sus ofensivas en Asia, la población francesa de Indochina comprendió que se acercaba el momento de participar en la lucha por la liberación, cada uno según su temperamento y convicciones.
\n\nResistencia y contactos con el Gobierno provisional
\nA partir de 1941, siguiendo el ejemplo de la Francia metropolitana, se organizaron redes de resistencia entre la población civil para proporcionar información útil a los Aliados. Desde 1944, el comandante de Langlade estableció enlaces entre estos movimientos y el Gobierno Provisional de la República Francesa (GPRF). En septiembre, el general Mordant, comandante superior de las tropas, se retiró oficialmente y asumió el cargo de delegado general del gobierno provisional en Indochina, liderando la resistencia dentro del ejército.
\n\nEl almirante Decoux, gobernador general y leal al régimen de Vichy, aprovechó los contactos creados para entablar comunicaciones con el GPRF, aunque rechazó obedecer sus directivas.