
Desembarco en Port Darwin
En Port Darwin, la madrugada del 28 de mayo los comandos de fuerzas especiales fueron insertados en la zona enemiga para "sentir" al adversario. Durante el día se les unió la mayor parte del 2.º Batallón de Paracaidistas. No fue sino hasta la madrugada del día siguiente que un batallón de paracaidistas lanzó el ataque contra las posiciones argentinas. Aislados y bien atrincherados, los británicos combatieron durante 14 horas antes de rendirse ante un enemigo numéricamente inferior pero con mayor experiencia y respaldado por la artillería de la Royal Navy.
Resultado de la primera batalla: 25 británicos muertos, entre ellos el teniente coronel Herbert Jones, comandante del 2.º Batallón de Paracaidistas, abatido por una ametralladora; en el lado argentino, además de 1 400 prisioneros, más de 200 soldados perdieron la vida.
Avance hacia Port Stanley
Al día siguiente, los paracaidistas británicos retomaron su marcha hacia Port Stanley, entregando Port Darwin y Goose Green a los refuerzos que arribaron desde la playa de Port San Carlos. En el norte, unidades de Royal Marines avanzaron hacia el este, al pie de la cadena de colinas que atraviesa la isla, desplazando sin dificultad a las patrullas argentinas y a los puestos de Douglas y Teal Inlet.
Durante la ofensiva, los tropas de asalto recibieron la noticia de que los 3 500 hombres de la 5ª Brigada de Infantería, a bordo del Queen Elizabeth II, comenzaban a desembarcar en Port San Carlos. Ese contingente, formado por los regimientos de los Scots Guards, Welsh Guards y los Gurkhas, elevó la fuerza expedicionaria británica a 8 500 soldados. Simultáneamente, el mayor general Jeremy Moore llegó desde Londres para dirigir la fase final de la campaña: la Batalla de Port Stanley.
Tomando las alturas
En los primeros días de junio, los elementos adelantados del ala norte de las fuerzas británicas capturaron sin apenas resistencia el Monte Kent, una altura que domina Port Stanley a unos veinte kilómetros de la capital. Mientras tanto, el brigadier general Wilson, al mando de la 5ª Brigada de Infantería, sufrió los ataques de la Fuerza Aérea argentina en el sur. En Bluff Cove, la madrugada del 8 de junio, aviones Skyhawk argentinos sorprendieron el desembarco de tropas británicas procedentes de Port San Carlos. Sin defensa antiaérea, los británicos perdieron más de 60 hombres –sus mayores bajas desde el inicio del conflicto– de los 700 que viajaban en las lanchas de desembarco.
A pesar del revés, la ofensiva continuó con la llegada de refuerzos protegidos por baterías de misiles Rapier. Los británicos avanzaron rápidamente mientras los argentinos se concentraban en fortificar los alrededores de Port Stanley. Tras varios enfrentamientos menores, los dos grupos ofensivos, uno procedente del norte y otro del sur, se encontraron en las afueras de la ciudad, tomando sucesivamente las colinas que la rodean: Monte Harriet, Monte Wall, Two Sisters y, el 12 de junio, el Monte Tumbledown, a menos de diez kilómetros del objetivo final.
Rendición y ocupación de Port Stanley
El 13 de junio, domingo, se vivió una tensa espera de la ofensiva final. Los británicos, ansiosos por concluir la acción, y los argentinos, que habían pasado de la ilusión inicial al derrotismo, se preparaban para un posible asalto sangriento. Sin embargo, ante la imposibilidad de resistir una nueva fase de bombardeos y artillería, el general Menéndez, bajo instrucciones de Buenos Aires, negoció la rendición de sus 8 000 soldados para evitar una masacre.
Así, la batalla de Port Stanley, que ambas partes habían preparado durante semanas, nunca se libró. A la madrugada del 14 de junio, bajo temperaturas bajo cero y nieve, las fuerzas británicas entraron en la capital de las Malvinas. Los soldados argentinos, exhaustos y desmoralizados, fueron concentrados en el aeródromo fuera de la ciudad mientras esperaban su repatriación.
Al mediodía, las banderas británicas ondeaban sobre los edificios públicos donde antes ondeaba el azul y blanco argentino. El general Moore informó a Whitehall: "Misión cumplida". El orden británico reinaba en Port Stanley. God Save the Queen.