
Jean Jaurés, cuyo nombre civil era Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurés, fue un político francés nacido en Castres el 3 de septiembre de 1859 y asesinado en París el 31 de julio de 1914.
Orígenes y formación
Provenía de una familia burguesa provincial modesta, con destacados militares (dos primos almirantes y su tío, el almirante y senador Benjamin Jaurés). Su padre, Jules Jaurés, era pequeño campesino y su madre, Adélaïde Barbaza, crió a Jean y a su hermano Louis con gran empeño; este último llegaría a ser almirante y diputado republicano‑socialista.
Jaurés mostró una brillante capacidad académica. Gracias a la movilidad social que ofrecía la Tercera República, estudió en el Lycée Louis‑le‑Grand y, en 1878, obtuvo el primer puesto en la École Normale Supérieure de la rue d’Ulm. Tres años después se clasificó tercero en la aggrégation de filosofía.
Primeros años como docente
Comenzó su carrera docente en el Lycée Lapérouse de Albi y, en 1882, se trasladó a Toulouse para ejercer como profesor en la Facultad de Letras. También impartió cursos de psicología en el liceo femenino de la misma ciudad.
Incursión en la política
En 1885, a los 25 años, fue elegido diputado republicano por Castres, obteniendo el 51 % de los votos. Se situó en la centro‑izquierda, apoyó mayormente a Jules Ferry y ganó la admiración de la prensa socialista por sus propuestas de reforma social.
Derrotado en las elecciones de 1889, se presentó en 1890 como candidato socialista en la lista municipal de Toulouse, marcando el inicio de su acercamiento al movimiento obrero.
Del republicanismo moderado al socialismo
Inicialmente Jaurés se consideraba un “republicano oportunista”, crítico tanto de los radicales de Clemenceau como de los socialistas violentos. Sin embargo, su interés por la situación de la clase trabajadora y su elocuencia le llevaron a respaldar las primeras leyes sociales de la República (libertad de asociación, protección de delegados, creación de fondos de pensiones, etc.).
En 1889, pese al triunfo republicano a nivel nacional, perdió la candidatura de Carmaux frente al marqués de Solages, presidente de la compañía minera. Tras obtener su doctorado en filosofía (tesis sobre la realidad del mundo sensible y sobre los orígenes del socialismo alemán), volvió a la enseñanza y a la política municipal de Toulouse, donde su contacto con los trabajadores mineros lo empujó definitivamente hacia el socialismo.
La huelga de Carmaux (1892‑1893)
El despido del alcalde obrero Jean‑Baptiste Calvignac por parte del magnate minero Barón Reille desencadenó una huelga que puso en jaque a la República, que envió 1 500 soldados para garantizar la “libertad del trabajo”. Jaurés, a través de sus artículos en La Dépêche, defendió la huelga y denunció la influencia de los intereses capitalistas sobre el poder político.
El conflicto terminó con la reinstalación de Calvignac y la renuncia del marqués Solages. Los mineros eligieron a Jaurés como su representante y, el 8 de enero de 1893, fue elegido diputado de Carmaux como socialista independiente.
El caso Dreyfus
Al inicio de la polémica Dreyfus, Jaurés mantuvo una postura ambivalente, pero pronto, influido por la presión pública y por intelectuales como Lucien Herr y Zola, se posicionó firmemente a favor del capitán injustamente acusado. Su defensa del caso reforzó su papel como defensor de los derechos humanos y lo alejó de los marxistas ortodoxos que consideraban la cuestión de Dreyfus una “cuestión de clase”.
Periodismo y consolidación del socialismo
Derrotado en las elecciones de 1898, Jaurés dirigió el periódico La Petite République, donde publicó documentos sobre el caso Dreyfus. En 1904 fundó el diario L’Humanité, que se convirtió en la voz del movimiento socialista francés.
Participó activamente en el Congreso de la Segunda Internacional (1905) y fue clave en la creación de la SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera), unificando las diversas corrientes socialistas del país.
Defensa de la república y de los derechos humanos
Jaurés apoyó al gobierno de Waldeck‑Rousseau, que incluyó al socialista Alexandre Millerand en el gabinete, y colaboró con el bloque de izquierda del gobierno Combes (1902‑1905) que promulgó la separación Iglesia‑Estado. A pesar de su compromiso con la reforma social, los avances fueron lentos y la unidad del bloque izquierdista comenzó a desmoronarse.
Lenguas regionales y cultura
En un viaje a Lisboa (1911) Jaurés defendió la enseñanza de las lenguas regionales (occitano, vasco y bretón) en las escuelas, argumentando que su estudio favorece el razonamiento y la comprensión de otras lenguas romances.
Pacifismo y últimos años
Durante la década de 1910, Jaurés se convirtió en un ferviente pacifista, denunciando la carrera armamentista y la guerra de los Balcanes. Propuso una defensa nacional basada en la movilización de toda la población y se opuso a la ley del servicio militar de tres años.
El 31 de julio de 1914, tres días antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, fue asesinado en el Café du Croissant de París por el nacionalista Raúl Villain. Su muerte favoreció la unión de la izquierda bajo la llamada “Unión Sagrada”.
Legado
Tras la Gran Guerra, numerosos municipios franceses nombraron calles y plazas en su honor; una estación de metro en París lleva también su nombre. En 1919, su asesino fue absuelto tras un juicio controvertido.