
Características técnicas
Avión: Martin RB-57D Canberra.
Fabricante: Glenn L. Martin Co.
Año: 1955.
Motorización: Dos turbofanes Pratt & Whitney J57‑P‑5, 4 990 kg de empuje cada uno.
Envergadura: 32,30 m.
Longitud: 19,96 m.
Altura: 4,52 m.
Peso al despegue: 24 948 kg.
Velocidad máxima: 936 km/h a 12 190 m.
Altitud operativa máxima: 14 630 m.
Tripulación: 2 personas.
Historia y desarrollo
El Martin RB‑57D es una versión estadounidense del bombardeador británico English Electric Canberra. En 1951, la Fuerza Aérea de EE. UU. necesitaba un avión de ataque y, tras el fracaso del proyecto Martin XB‑51, adoptó el Canberra por su agilidad, maniobrabilidad y autonomía.
El primer ejemplar, un Canberra 8.2, cruzó el Atlántico sin reabastecimiento en 4 h 37 min, partiendo de Aldergrove (Irlanda del Norte) el 21 de febrero de 1951 y llegando a Newfoundland. A partir de esa prueba, Martin inició la producción bajo licencia, fabricando ocho prototipos B‑57A con motores Wright J65.
El B‑57A voló por primera vez el 20 de julio de 1953; posteriormente se entregaron 67 RB‑57A para reconocimiento. En 1954 se introdujo el B‑57B, adaptado para ataques nocturnos, con cabina tandem y armamento de ocho ametralladoras o cuatro cañones de 20 mm, además de la posibilidad de portar cohetes.
Variantes principales
B‑57B: Primer modelo operativo (1955‑1961), 202 unidades.
B‑57C: Variante de entrenamiento, 38 unidades.
B‑57E: Utilizado para remolque de blancos, 68 unidades.
RB‑57D: Veinte aviones de reconocimiento de gran altitud, con alas más largas y motores Pratt & Whitney J57, diseñados para misiones fotográficas y de guerra electrónica.
En 1963, la flota RB‑57D fue retirada por fatiga estructural, lo que llevó al desarrollo del RB‑57F (21 unidades, construidas por General Dynamics) con alas, fuselaje y sistemas aéreos profundamente modificados. Más tarde, muchos B‑57 fueron modernizados a la versión B‑57G.
Legado
El RB‑57D demostró la capacidad de los Canberras para operar a altitudes superiores a 14 km, combinando reconocimiento fotográfico y contramedidas electrónicas. Su evolución hacia el RB‑57F prolongó la utilidad del diseño durante la Guerra Fría, convirtiéndolo en uno de los aviones de reconocimiento de gran altitud más influyentes de la época.