Hoy todos conocemos, de alguna forma, qué son los drones: dispositivos controlados a distancia que sirven para tomar fotos, grabar videos, mover objetos pequeños… incluso para espionaje. Aunque su uso militar se remonta a décadas, en los últimos años han aparecido modelos civiles que solo vuelan a pocos metros y pueden ser manejados con un smartphone. El término “drone” engloba una gran variedad de robots, desde los Vehículos Aéreos No Tripulados (UAV) hasta los Vehículos Submarinos No Tripulados (UUV), pasando por robots terrestres como el español MIURA. Los drones y la robótica avanzan rápidamente, y hoy existen máquinas que exploran Marte o los abismos oceánicos.
Ejemplo de dron de la época.
Los primeros drones militares
El uso de estos robots no comenzó en el siglo XXI, sino en la década de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial. Alemania fue pionera con los “drones primitivos”, mientras que Japón e Italia desarrollaron sus propias versiones.
El proyecto japonés Fu‑Go
Japón intentó lanzar globos con bombas incendiarias desde la zona de Hokkaido hacia Norteamérica. El proyecto, conocido como Fu‑Go, resultó en un fracaso logístico y poco efectivo.
Los torpedos humanos italianos
Italia creó los Siluri a lenta corsa, también llamados “maiale”, torpedos tripulados que causaron serios problemas a la Royal Navy.
Goliath, el dron alemán.
Goliath: el dron alemán
El Goliath no era un tanque gigante, sino un pequeño vehículo explosivo, parecido a una podadora de césped. Su nombre oficial era Sdkfz (Sonderkraftfahrzeug, “vehículo de usos especiales”), y la versión más difundida fue la Sdkfz Goliath 303. Pesaba entre 300 y 400 kg, alcanzaba unos 10 km/h y transportaba de 60 a 100 kg de explosivos.
El control se realizaba mediante una caja de mando conectada al dron por cables telefónicos. Los primeros modelos (Sdkfz 302) utilizaban motores eléctricos, pero su elevado coste llevó al desarrollo del 303, equipado con motor de gasolina. Los cables, de varios cientos de metros, permitían al operador detonar la carga a distancia.
Su principal vulnerabilidad era la facilidad con la que la cuerda podía ser cortada; por ello, el Goliath necesitaba cobertura de infantería. Fue empleado por los zapadores de la Panzerdivisionen en acciones como el levantamiento de Varsovia, el desembarco de Normandía y la limpieza de campos minados. Aunque innovador, sus resultados fueron modestos, al igual que los cohetes V‑1 y V‑2 o los proyectos de “armas limpias” que pretendían usar energía del entorno.
Colaboración de Pedro Sanmartín