Características generales

Tripulación: 6
Longitud: 6,32 m
Ancho: 2,05 m
Altura: 2,30 m
Masa de combate: 14,6 t
Blindaje y armamento
Blindaje: 11,5 mm.
Armamento principal: cañón de 75 mm (90 proyectiles, alcance máximo 600 m, precisión efectiva a 200 m).
Armamento secundario: 2 ametralladoras Hotchkiss de 8 mm, una en cada flanco, con escudos hemisféricos.
Movilidad
Motor Schneider de 4 cilindros, 60 hp (45 kW).
Velocidad en carretera: 7,5 km/h.
Autonomía: 48 km.
Origen y desarrollo
A finales de 1914 el ejército francés buscaba una solución para superar las ametralladoras y el alambre de púas de la guerra de trincheras, y para desplazarse con relativa seguridad sobre suelos irregulares. En enero de 1915 la empresa Schneider & Cie inició el proyecto de un vehículo blindado dedicado a esa tarea.
El ingeniero Eugène Brillié presentó el prototipo el 16 de junio de 1915 al presidente Raymond Poincaré, quien quedó convencido y ordenó la construcción de diez unidades; más tarde el pedido se amplió a 400.
El primer prototipo, llamado “tractor A”, se desarrolló conjuntamente con Saint Chamond, pero tras desacuerdos cada compañía siguió su propio diseño: Schneider creó el CA1 y Saint Chamond el Char Saint Chamond.
Servicio en el frente
Los primeros tanques Schneider se entregaron en septiembre de 1916. La tripulación estaba compuesta por un conductor y cinco soldados. El cañón de 75 mm se montaba en la parte frontal derecha y las ametralladoras Hotchkiss en los laterales.
El diseño del morro, con una barra de acero, permitía cortar alambre de púas y evitar vuelcos al cruzar trincheras.
El CA1 vio acción por primera vez el 16 de abril de 1917 en Berry‑au‑Bac, en la zona del Chemin des Dames. Sus principales problemas fueron una ventilación deficiente, visión limitada para la tripulación y un blindaje lateral demasiado delgado, vulnerable a los proyectiles alemanes de núcleo de acero “K”. Además, los tanques de combustible internos representaban un grave riesgo de incendio.
Aunque se realizaron mejoras, el ejército francés decidió abandonar su producción en favor del ligero Renault FT‑17. No obstante, los tanques Schneider continuaron en servicio hasta el Armisticio, acompañando a la infantería y a los FT‑17.