Historia antigua

Jutlandia 1916: una batalla más moderna

El avance de Scheer

Al acercarse Scheer desde el oeste con su fuerza principal, se cruzó con el 5.º escuadrón que perseguía a Hipper. Dividió su escuadrón en dos grupos y rodeó a los cuatro buques enemigos. El Malaya, al frente, abrió fuego contra el Pommern, incendiándolo. El Valiant, el Barham y el Warspite, bajo el mando de Evan‑Thomas, comprendieron la gravedad de la situación y respondieron sin restricción. Disparos impactaron en el Grosser Kurfürst y el Markgraf; el Pommern se hundió. Los buques británicos lucharon con valentía, pero tras 45 minutos de combate sus cañones dejaron de disparar, sus cubiertas estaban cubiertas de muertos y heridos, y el daño era crítico. Scheer, que aún desconocía la presencia de la Grand Fleet al oeste, se preparó para dar el golpe final, pero los sirenes de alerta volvieron a sonar.


La reacción de Hipper

Hipper, al dirigirse al este, avistó humo y envió al Derfflinger a informar. La señal indicaba la aproximación de una flota. Al volver al norte vio nuevamente humo, esta vez procedente de Scheer. Cuando organizó su formación, la Grand Fleet apareció al norte. Al atardecer, los tres cruceros de Hood emergieron del nublado suroeste y quedaron a la vista de la formación alemana, silueteados contra el sol poniente. El Derfflinger y el König redujeron al HMS Hood a un barco humeante. Mientras la tripulación intentaba lanzar los botes salvavidas, el Invincible explotó y se hundió. Los Inflexible e Indomitable se retiraron hacia el oeste, rumbo a la Grand Fleet.


El error de Jellicoe

Desde el puente del Iron Duke, Jellicoe observó la explosión del Invincible y, confundido por el humo y la luz tenue, creyó que se trataba de un buque alemán. Ordenó abrir fuego contra los dos barcos que se acercaban, que en realidad eran el Inflexible y el Indomitable. Ambos sufrieron graves daños antes de que Jellicoe se diera cuenta del equívoco, pero ya era demasiado tarde: quedaron atrapados en el fuego cruzado y, en un intento desesperado por escapar, se dirigieron al sur, mientras el Inflexible ardía.


El crepúsculo y la devastación

Al igual que los cruceros de Hood, el sol poniente facilitó la puntería de la flota alemana, que destacó los objetivos enemigos contra el horizonte. Las descargas alemanas, perfectamente coordinadas, resultaron devastadoras; el HMS Warrior quedó rodeado por un mar de combustible en llamas.

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