
Características generales
Tipo y tripulación
Tipo: tanque de infantería.
Tripulación: 3 hombres (4 en los modelos Mark III y IV).
Armamento
Los diferentes Marks recibieron distintos cañones:
- Mark I‑VII: cañón de 2 lb y ametralladora Besa de 7,92 mm.
- Mark VIII‑XIV: cañón de 6 lb y Besa de 7,92 mm.
- Mark XI: cañón de 75 mm y Besa de 7,92 mm.
Blindaje
Mínimo: 8 mm – Máximo: 65 mm.
Dimensiones y peso
Longitud total: 5,41 m
Anchura: 2,63 m
Altura: 2,27 m
Peso en orden de combate: 16,25 t
Motor
– Mark I: motor de gasolina AEC, 135 CV.
– Mark II, III, VIII: motor diésel AEC, 131 CV.
– Mark IV, IX: motor diésel GM, 138 CV.
– Mark X, XI: motor diésel GM, 165 CV.
Rendimiento
Velocidad en carretera: 24 km/h
Alcance: 144 km
Obstáculo vertical máximo: 0,91 m
Frenada: 2,36 m
Inclinación máxima: 60 %
Servicio
Introducido en mayo 1940 en el Ejército británico y retirado en mayo 1945. También fue usado por Canadá, Francia y la Unión Soviética; parte de la producción se realizó en Canadá.
Origen y evolución
El Valentine surgió como respuesta a la doctrina británica pre‑guerra, que distinguía entre tanques cruzadores para terreno abierto y tanques pesados de apoyo a la infantería. Vickers‑Armstrong reutilizó componentes mecánicos de sus cruzadores, lo que aceleró el desarrollo. Aunque inicialmente se parecía más a un cruzador fuertemente blindado que a un tanque de infantería puro, su escasa velocidad lo limitó en campos abiertos.
El nombre “Valentine” proviene del día de San Valentín, fecha en que se presentó el proyecto al War Office (14 febrero 1938). El primer pedido llegó en julio 1939, con una entrega urgente de 275 unidades. Los primeros tanques entraron en servicio en mayo 1940, inicialmente reforzando a la caballería tras la evacuación de Dunkirk y, después, apoyando a la infantería en las brigadas blindadas.
Al cerrar la producción a principios de 1944 se habían fabricado 8 275 Valentines de todas sus versiones. Aproximadamente 1 420 se construyeron en Canadá; de esos, 1 390 y 1 300 unidades británicas fueron enviados a la URSS.
Uso en los distintos frentes
En la Unión Soviética los Valentines fueron apreciados por su motor y transmisión fiables, aunque su calibre de cañón resultó insuficiente para el frente oriental, lo que llevó a algunos a reemplazarlo por el cañón de 76,2 mm del T‑34.
En el ejército británico el Valentine vio su primera acción en el norte de África (1941). Las versiones posteriores permanecieron en el desierto hasta el final de la campaña, ganándose una reputación de gran robustez. Después de la batalla de El Alamein, algunos ejemplares habían recorrido más de 4 830 km.
Otros despliegues notables incluyen la invasión de Madagascar (1942), el teatro del Pacífico con la Tercera División de Nueva Zelanda, y pequeñas cantidades en Birmania, Gibraltar y el norte de África. En 1944, cuando se preparaba el desembarco de Normandía, el Valentine se adaptó a roles de tanque de batalla principal, aunque su chasis ya servía para puentes, lanzallamas, equipos de desminado y versiones anfibias (Valentine DD).
Diseño interior
El casco se dividía en tres compartimentos: conducción, cámara de combate y motor. El conductor estaba situado en el centro del chasis, accediendo mediante una escotilla superior y observaba a través de un visor limitado y dos epíscopos.
La torreta, aunque presente en todos los Marks, fue siempre un punto débil: extremadamente estrecha, sin cupola y con visión muy limitada. En los modelos de tres tripulantes el comandante del tanque debía dirigir, cargar el cañón, seleccionar objetivos y operar la radio, lo que provocaba una sobrecarga de trabajo. Sólo en los Marks III y V, con tripulación de cuatro, la carga de tareas se alivió ligeramente.
El armamento principal, el cañón de 2 lb, estaba ya obsoleto en 1938; su alcance máximo era de unos 1 km y su potencia insuficiente contra los tanques alemanes más modernos. La munición consistía en 79 proyectiles para el cañón y alrededor de 2 000 balas para la ametralladora Besa.
Los Marks VIII, IX y X incorporaron un cañón de 6 lb, pero los primeros dos carecían de ametralladora coaxial, obligando al equipo a usar el cañón contra la infantería. El Mark X sí disponía de una Besa, aunque su ubicación reducía aún más la habitabilidad. La mayoría de los modelos llevaban una ametralladora ligera Bren montada en la torreta, operable sólo por el comandante.
Versiones especiales y conversiones
Una de las primeras conversiones fue el autoplaza de 25 lb “Bishop”, que montaba un obús en una caja blindada ligera sobre el chasis Valentine; su escasa velocidad y autonomía de munición limitaron su uso.
Más exitosa fue la conversión “Archer”, con un cañón de 17 lb fijado en la parte superior del chasis. El Archer sirvió hasta principios de los años 50, aunque presentaba dos problemas importantes: el conductor debía abandonar su puesto al disparar por el fuerte retroceso y la torreta carecía de protección superior, lo que la hacía vulnerable a la intemperie.
Blindaje y suspensión
Todo el tanque utilizaba blindaje remachado; sólo los Valentines canadienses y los Marks X y XI británicos recibieron placas frontales de acero fundido, más fuertes y baratos de producir. El frente estaba bien protegido (hasta 65 mm), pero la parte trasera y el techo descendían a apenas 8 mm.
La suspensión era del tipo “traveler lento”, con dos bogies de tres ruedas por lado, ruedas apoyadas en resortes horizontales y tres rodillos de retorno. En climas fríos, como el ruso, la cadena podía atascarse en la nieve.
Legado
El Valentine es probablemente el tanque que más variantes recibió durante la Segunda Guerra Mundial: once versiones principales, versiones anfibias, puentes, lanzallamas, equipos de desminado y experimentos tan extravagantes como el “tanque volador” inspirado en Julio Verne.