Historia antigua

La Batalla de Midway

Situación naval en el Pacífico antes de Pearl Harbor

Antes del ataque a Pearl Harbor, la balanza de fuerzas navales en el Pacífico apenas favorecía a Japón: 11 acorazados contra 10 aliados, 11 portaaviones contra 4, 34 cruceros contra 35 y 110 destructores frente a 90.

Expansión japonesa y la respuesta estadounidense

En la primavera de 1944 la diferencia se había ampliado considerablemente. La Marina Imperial disponía de 11 acorazados, 10 portaaviones, 25 cruceros y 70 destructores; los aliados contaban con 0 acorazados, 3 portaaviones, 8 cruceros y 14 destructores.

Japón dominaba el mar y el aire gracias a su aviación embarcada y a la calidad de sus cazas, y controlaba un extenso “perímetro defensivo” que incluía Islas Guam, Wake, las Islas Marshall y Marianas, y el archipiélago de Bismarck.

Estados Unidos en modo defensivo

Los EE. UU. dividieron lo que quedaba de su Flota del Pacífico en dos fuerzas de tarea. El general MacArthur dirigía las operaciones terrestres para reconquistar el sudeste asiático, mientras que el almirante Chester Nimitz estaba a cargo de las operaciones navales.

En abril de 1942 un escuadrón de B‑25, lanzado desde los portaaviones Hornet y Enterprise, bombardeó Tokio y dos ciudades japonesas de día, para luego aterrizar en China. El ataque tuvo poco impacto material, pero su valor simbólico elevó la moral estadounidense y obligó a Japón a reconocer que la guerra apenas comenzaba.

El plan de Yamamoto para Midway

Yamamoto, quien había planeado el ataque a Pearl Harbor, comprendía que la única forma de detener la recuperación americana era forzar una gran batalla naval. Su objetivo era la isla de Midway, situada a medio camino entre Japón y Hawái; la captura de la isla permitiría amenazar Hawai y la costa oeste de EE. UU.

El plan preveía una operación de distracción en las Aleutianas para desviar fuerzas estadounidenses, mientras una fuerza principal atacaba Midway y buscaba destruir la flota americana en un solo enfrentamiento.

Operación Mo y la campaña del Mar de Coral

El alto mando japonés decidió primero lanzar la Operación Mo, destinada a resolver el problema de Nueva Guinea. Tras tomar Tulagi (Islas Salomón) el 3 de mayo, los japoneses intentaron capturar Port Moresby, lo que habría abierto la ruta hacia Australia.

El 8 de mayo comenzó la Batalla del Mar de Coral. Las fuerzas japonesas (3 portaaviones, 180 aviones y 6 cruceros) se enfrentaron a la flota estadounidense (2 portaaviones, 121 aviones y 7 cruceros). El resultado fue tácticamente favorable para Japón: hundieron al USS Lexington y dañaron al USS Yorktown, que sin embargo fue reparado en dos días.

Estratégicamente, la batalla marcó el fin de la invencibilidad percibida de la Marina Imperial. Japón abandonó su intento de tomar Port Moresby y los estadounidenses empezaron a recuperar la iniciativa.

Preparativos para Midway

Aunque la derrota en el Coral debilitó a Japón, el almirante Yamamoto mantuvo su plan contra Midway. La flota japonesa reunió 200 buques y 600 aviones, frente a los 76 buques y poco más de 300 aviones estadounidenses bajo el mando de Nimitz.

El plan incluía:

  • Una fuerza de ataque sobre las Aleutianas (dos portaaviones ligeros) para obligar a los portaaviones estadounidenses a desplazarse al norte.
  • Una flota de invasión de 5 000 hombres desde Saipán.
  • La fuerza principal del almirante Nagumo (portaaviones Kaga, Hiryu, Soryu y Akagi) para neutralizar la flota americana en Midway.
  • Una escuadrilla de batalla de Yamamoto (7 acorazados y un portaaviones ligero) para apoyar el ataque.

El plan presentaba graves fallos: los japoneses subestimaban la cantidad de portaaviones estadounidenses (creían que sólo quedaban dos) y desconocían que sus códigos podían ser descifrados. Además, repetían la táctica de un enfrentamiento directo, pese a la lección aprendida en el Coral de que la guerra podía librarse a distancia.

La campaña de las Aleutianas

El 25 de mayo la flota japonesa zarpó hacia las Aleutianas. El 3 de junio bombardeó Dutch Harbor y, el 7 de junio, tomó sin resistencia significativa las islas de Kiska y Attu. Sin embargo, los estadounidenses, alertados por la inteligencia, evitaron la trampa que Japón había planeado.

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