Al percibir que el incidente podía impulsar la moral si se manejaba con habilidad, el teniente coronel Paul Danahy, jefe de inteligencia del cuartel de división, anotó en su informe diario que “la respuesta del general, bajo una apariencia sarcástica de paciencia humorística, resultó enérgicamente negativa”.
Condiciones climáticas y apoyo aéreo
El 22 de diciembre, día en que normalmente se marcaba el fin del esfuerzo alemán en la zona de las Ardenas, el tiempo mejoró. Este cambio benefició a los aliados, pues permitió a los aviones de caza‑bombardero desempeñar un papel decisivo al detener los puntos blindados alemanes. Sin embargo, la ventaja fue relativa para la 101ª División: mientras se podían lanzar suministros, los aviones alemanes también podían bombardear la ciudad y el enemigo contaba con buen clima para sus operaciones, pese a la nieve y el frío.
Durante los siguientes días se registraron los siguientes vuelos de abastecimiento:
- 23 de diciembre: 241 aviones.
- 24 de diciembre: 160 aviones.
- 25 de diciembre: ninguno (clima inadecuado).
- 26 de diciembre: 289 aviones.
La mayor parte de la carga consistió en municiones de artillería, esenciales para que la guarnición pudiera seguir resistiendo. Los cazabombarderos también atacaron a los sitiadores con bombas convencionales, de racimo, napalm y sus armas a bordo.
Desesperación en el flanco sur
El 23 de diciembre la situación se volvió crítica cuando la Panzer Lehr realizó incursiones graves en el flanco sur. La 327ª Regimiento logró detenerlas, pero la amenaza persistía. El teniente coronel Harry Kinnard, jefe de la sección de operaciones del cuartel de división, informó al VIII Cuerpo:
“En cuanto a nuestra situación, las cosas empiezan a oler mal aquí. El 1.º División Blindada tiene que venir. El enemigo ha atacado por todo el sur, y los tanques han roto líneas y rondan nuestras posiciones. Les pido que informen a la 4.º División Blindada de nuestra situación y que les indiquen que actúen con todo su poder.”
Este mensaje reflejaba con claridad que la única forma de salvar a la guarnición era la llegada del apoyo blindado de la 4ª División desde el sur.