Historia antigua

Plan alemán para la invasión de Francia

Contexto y planificación inicial

Originalmente, el OKW (Alto Mando de la Wehrmacht) diseñó una ofensiva desde el frente occidental basada en una estrategia de envolvimiento de los ejércitos aliados por el norte, una especie de renacimiento del plan Schlieffen de 1914. Según este esquema, el poderoso Grupo de Ejército B, al mando del general Fedor von Bock, posicionado en el norte de la línea alemana, habría atravesado Bélgica y los Países Bajos con una columna blindada, aplastando a las unidades franco‑anglo‑belgas y recuperando la zona de Lorena. En una segunda fase, se pretendía rodear a las fuerzas aliadas restantes, empujándolas hacia el Grupo de Ejército A, dirigido por el general von Rundstedt, que actuaba como yunque en la región norte‑alsaciana.

Cambio de estrategia

Tras la rápida derrota de Polonia y al reconocer el valor táctico de la combinación tanque‑avión, Hitler pospuso repetidamente el inicio de la operación occidental, esperando una solución política. Ese intervalo permitió al general von Manstein presentar una nueva propuesta, conocida por Winston Churchill como “Sichelschnitt” (corte de guadaña). A diferencia del plan anterior, proponía un ataque contundente desde el centro del frente. La idea era sorprender al enemigo sin una defensa pesada, avanzar rápidamente hacia el Canal de la Mancha y lograr una ruptura a través del macizo boscoso de los Ardenas, una zona defendida por reservistas franceses mal equipados y donde la Línea Maginot se detenía.

Implementación del “Fall Gelb”

El audaz proyecto de Manstein convenció a Hitler, quien lo impuso al reacio OKW. Así nació la operación “Fall Gelb”. El éxito de la campaña quedó a cargo del Grupo de Ejército A, que recibió dos tercios de los blindados del ejército alemán para garantizar una ofensiva rápida y decisiva.

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