Historia antigua

En la casa atrapada

En la casa atrapada

El apodo de la unidad

"Plastic and Demolitions Co" es el sobrenombre de la "Fuerza 136". Cada día nos entrenamos en sabotaje, ya sea con explosivos o con cualquier otro medio a nuestro alcance.

Materiales y técnicas

El "plastic", que pronto será sustituido por "808", es una masa parecida a la plastilina que modelamos alrededor del objetivo a cortar. Vías férreas, bloques de casas, puentes, locomotoras, barcos, vehículos, aviones, interruptores, centrales eléctricas y presas: todo sirve para desatar nuestra furia destructiva.

Aprendemos, bajo la guía de dos zapadores, White y Whitlow, a usar lápices de tiempo (lápices con retardo) donde un ácido corroe un alambre y libera el detonador; a colocar limpetas, cajas magnéticas cargadas de explosivos para cascos de barcos; y a fabricar ladrillos de carbón falsos para locomotoras. Visitas a grandes estaciones, depósitos de locomotoras, pasos de vía, puentes metálicos y fábricas nos convierten en expertos peligrosos.

Ejercicios de campo

Pondremos en práctica lo aprendido con ejercicios a distancia: destruir vías o una central eléctrica. Caminamos por la montaña cargando el material, evitamos pueblos y perros salvajes, cocinamos en el lecho de un arroyo seco y nos acercamos al objetivo con cautela.

Debemos eludir la vigilancia de centinelas, guardias locales o policías, preparar y moldear las cargas, conectarlas con detonadores y cordeles, instalar el fusible, camuflar la obra y retirarnos esquivando trampas, aun cuando estemos cansados o adormecidos.

Trampas y dispositivos explosivos

Una parte crucial del sabotaje son las trampas y los dispositivos explosivos improvisados: trampas de tracción, de presión, de liberación, etc. Entrenamos en la "casa de trampas", preparada por los instructores según la dura experiencia adquirida en Birmania. Los hilos son invisibles: la placa, la silla, el abrigo, las escaleras y hasta el hombre herido pueden estar trampas. Competimos en ingenio, equipo contra equipo, para ver quién logra detonar al otro.

También estudiamos las mortíferas trampas japonesas en los ferrocarriles: un cartucho de rifle colocado sobre un percutor que se dispara al aplastar el anillo de la base, enviando la bala al abdomen.

Tácticas de comando

Las tácticas de los grupos de comando se enseñan mediante breves exposiciones teóricas seguidas de ejercicios detallados, repetidos en diversas formas. Realizamos operaciones de dos o tres días que combinan travesías en bote, marchas, escaladas, ataques y sabotajes: asalto a un puesto, una central eléctrica, rescate de prisioneros, ataque a una aldea con francotiradores, desembarco nocturno, emboscadas en llanuras, montañas o bosques, de día y de noche.

Operamos en pequeños grupos de 3, 6 o, rara vez, 12 hombres. Cada decisión, la compostura y la rapidez de cada integrante son vitales; el menor error puede significar el fracaso o la muerte.

Conocimiento del enemigo

Nos nutrimos de las historias de la famosa expedición Wingate Chindit y estudiamos los métodos de combate japoneses en la selva: sus hábitos defensivos y ofensivos, reacciones a emboscadas, uniformes, insignias, rangos, marcas de unidades y vehículos, el temido emblema del "Kempetai", sus técnicas de camuflaje y patrullaje.

Orientación y mapas

Debemos reconocer el terreno de la jungla tanto de día como de noche, evitando rutas marcadas y sin depender de guías. Aprendemos a elaborar croquis rápidos y claros desde un punto de observación a otro, indicando áreas grises, zonas ocultas del enemigo y el camino a seguir. Con estos bocetos cualquier miembro del grupo puede desplazarse con total seguridad hacia el objetivo.

Practizamos la orientación con brújula, el sol, las estrellas y pistas vegetales, y realizamos búsquedas del tesoro para afianzar los automatismos de ruta. Nos familiarizamos con los mapas británicos y sus símbolos, así como con los mapas japoneses.

Entrenamiento acuático

El lago nos brinda una variedad infinita de prácticas: nadamos con ropa completa, equipamiento y armas; entrenamos con balsas de caucho y botes plegables de lona rígida sobre marco ligero, desmontándolos y armándolos en minutos. Remamos durante horas, día y noche, y a veces remolcamos balsas cargadas de personal, explosivos o armamento para operaciones mayores.

Los cruces longitudinales contra la corriente, aunque cansados, nos dan dominio del bote para futuras etapas marítimas. También aprendemos a usar otras embarcaciones típicas del sudeste asiático (Indonesia, Malasia, Tailandia, Birmania), a construir balsas, a nadar con una tabla que sostiene el equipo y a realizar encuentros con brújula en medio del lago y desembarcos clandestinos en costas patrulladas.

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