Armadura normanda

En el siglo XI, la armadura normanda era la que se utilizó durante la conquista de Inglaterra por Guillermo el Conquistador y en las primeras cruzadas. Se componía de una túnica acolchada (gambesón), sobre la cual se llevaba una cota de malla (hauberk), un casco tipo “cuenco” con protección nasal y un escudo.
La cota de malla incluía una capucha (camail) y llegaba por debajo de las rodillas. Presentaba una abertura en la parte delantera y trasera entre los muslos para facilitar la marcha y la monta. Un velo cubría la mitad inferior de la cara, dejando al descubierto solo los ojos.
Los anillos metálicos de la cota distribuían la energía del impacto y evitaban que los bordes de las armas cortaran; el gambesón absorbía los golpes, reduciendo fracturas y contusiones.
El escudo era una evolución del escudo vikingo, antepasado de los normandos. Tenía forma de lágrima o almendra, lo que favorecía la protección de las piernas. Contaba con dos juegos de correas por las que se introducían los brazos, permitiendo usarlo verticalmente al caminar o horizontalmente al montar para cubrir el flanco del caballo. Además disponía de un mango para sujetarlo con la mano y una protuberancia metálica (umbo) en el reverso. El diseño se inspiraba en motivos vikingos y aún no servía como identificación heráldica, que aparecería más tarde cuando el casco ocultaba el rostro.