El hada Morgana en la leyenda artúrica
En la tradición popular Morgana es la famosa hada de los cuentos del rey Arturo. Según los filólogos modernos, Morgana, hija de Ygraine y del duque de Cornualles, es la hermanastra de Arturo, a menudo descrita como una figura malévola. En los textos más antiguos, sin embargo, su papel es positivo: Geoffrey de Monmouth la presenta como una mujer sabia; Chrétien de Troyes la muestra curando a Arturo, Yvain y Lancelot; Wace y la “Muerte del rey Arturo” la hacen llevar a Arturo a la isla de Avalon para que se recupere.
Fue a partir del siglo XIII cuando la leyenda la transforma en una hada maléfica, rival de la Dama del Lago. La versión más difundida relata que, tras ser criado por un caballero galés, Arturo sacó de la piedra una espada que no era Excalibur; esta le fue entregada más tarde por Viviane, la Dama del Lago. Morgana sedujo a Arturo y dio a luz a Mordred, con el objetivo de derrocarlo y apoderarse de Bretaña a través de su hijo. En algunas versiones Mordred no es hijo de Morgana sino de su hermana (Morgause o Anna).
En la reinterpretación de Marion Zimmer Bradley, Morgana es criada en Avalon por la sacerdotisa Viviane y, durante los “fuegos de Beltane”, se une a su medio hermano Arturo. En esa versión Lancelot es hijo de Viviane y en Avalon recibe el nombre de Galahad.
Otra figura importante es Yvain, supuesto hijo de Urien y Morgana, caballero de la mesa redonda que lleva un león como compañero y recibe el título de “Caballero del león”.
Morgana lucha por preservar las creencias celtas frente al creciente influjo del catolicismo y de la reina Ginebra, defendiendo la magia que compartía con Merlín.
Se le atribuye la confección de la vaina mágica de Excalibur, que protege a Arturo en combate. Al considerar que Arturo ha abandonado la antigua fe, intenta recuperar la vaina, desencadenando el duelo final en Camlann, donde se enfrentan el joven dios con cuernos (Mordred) y el viejo dios con cuernos (Arturo). Ambos mueren y la espada vuelve al lago de Viviane, transportada por Merlín. Según la tradición, los restos de Arturo reposan en la isla de Avalon y reaparecerán en tiempos de crisis.
Otra versión sitúa la sepultura de Arturo en Glastonbury, donde se encontró una cruz de plomo con la inscripción latina “HIC JACET SEPULTUS INCLITUS REX ARTURIUS IN INSULA AVALONIA”.
Morgana en el paganismo y la tradición popular
En las crónicas medievales Morgana es la madrina de Gargantúa y aparece bajo el nombre de Morgan‑le‑Fay. Rabelais la llama “Morgue” en su obra Pantagruel, donde transporta a Gargantúa a la isla de Avalon.
El sonido de su nombre, MeReGue, está ligado al de Gargantúa (GueReGue) y se reflejó en numerosos topónimos franceses: Monts Morgon, Monts Margantin, Monts Mercantour, ríos Morgon, Mourgon, Morge y fuentes de la Mourgue, entre otros.
En algunos relatos se la describe como esposa de Gargantúa, portando una “frente” para transportar piedras, y en el poema medieval Gauvain et le Chevalier Vert actúa como cómplice de la dama de Haut‑Désert para asesinar a Gauvain.
La cristianización la transformó en una figura demoníaca, equiparándola a Santa Margarita, a menudo representada con un dragón bajo sus pies. En el Queyras, entre 1428 y 1447, se quemaron cientos de brujas llamadas Marguerite, reflejando la persecución de la antigua diosa.
El nombre perduró como “la hada Margot”: cuevas, habitaciones y rocas llevan su nombre en toda Francia.
El manuscrito “Palabras del druida sin nombre” la menciona con muchos epítetos: “Abuela, Morgan, la que ve el futuro, Bel‑Terre, la Negra, la Señora del subsuelo”, entre otros.