Historia antigua

William Wallace

Sir William Wallace, apodado William Braveheart Wallace (c. 1270‑1305), fue un patriota escocés que encabezó la lucha contra la ocupación inglesa bajo el rey Eduardo I, conocido como Eduardo «Longshanks». Su papel en la primera guerra de independencia de Escocia se compara a menudo con el de Juana de Arco o Espartaco, y su figura histórica está envuelta en una fuerte capa legendaria.

Origen y juventud

Wallace nació alrededor de 1270 en Ellerslie (actualmente Elderslie), en el condado de Renfrew, aunque algunas fuentes antiguas lo sitúan en Ayrshire. Era hijo de Sir Malcolm Wallace de Riccarton; su madre provenía de Loudoun. Provenía de una familia de la baja nobleza, descendiente de Richard Wallace, vasallo de los primeros miembros de la familia Stewart. Tenía dos hermanos, Malcolm y John.

Recibió educación de su tío Argheim y llegó a dominar el latín y el francés, algo poco común para la época. Los datos sobre su adolescencia son escasos y, en gran parte, provienen de relatos posteriores, como los de Blind Harry (1470), por lo que gran parte de su juventud permanece en el terreno de la leyenda.

Escocia en la época de Wallace

Cuando Wallace nació, el rey Alejandro III gobernaba Escocia en un periodo de paz y prosperidad. La muerte del monarca en 1286 sin descendientes dejó el trono vacante; su hija de cuatro años, Margarita, fue proclamada reina bajo una regencia. El rey Eduardo I de Inglaterra aprovechó la incertidumbre y firmó el Tratado de Birgham, prometiendo casar a su hijo con Margarita a condición de que Escocia permaneciera independiente. Margarita murió en 1290, y trece pretendientes surgieron al trono.

Los nobles escoceses, buscando un árbitro externo, solicitaron a Eduardo I que resolviera la sucesión. En lugar de actuar como mediador, el rey inglés cruzó la frontera con un gran ejército, obligó a los candidatos a jurarle homenaje y eligió a Juan Balliol como rey en 1292. Balliol renunció a su juramento en 1296, lo que desencadenó la rebelión escocesa.

La epopeya de Wallace (1297‑1298)

Wallace irrumpió en la historia al asesinar al sheriff inglés de Lanark en 1297, acto que lo convirtió en forajido. Se refugió en los bosques y reunió a unos treinta hombres, con quienes masacró la guarnición inglesa de Lanark, desencadenando una rebelión popular. Pronto se le unieron nobles como William Douglas, el obispo Robert Wishart y el joven Robert Bruce.

En agosto de 1297, Wallace sitió Dundee, pero el conde de Surrey y el tesorero inglés Hugh Cressingham respondieron desplazando sus tropas a Stirling, cortándole el suministro.

Batalla del Puente de Stirling

Wallace rompió el sitio y marchó a Stirling. Allí se enfrentó a un ejército inglés de 15 000 infantes y 1 000 caballería contra apenas 4 000 infantes y 180 caballeros escoceses. Aprovechando la torpeza de los caballeros ingleses al intentar cruzar el puente, los escoceses infligieron una derrota devastadora: cerca de 3 000 muertos, entre ellos más de 100 caballeros. La victoria consolidó su fama y pronto ciudades como Aberdeen, Dundee, Perth, Stirling, Edimburgo, Roxburgh y Berwick se sumaron al levantamiento. Wallace fue proclamado «guardian del Reino de Escocia».

Continuó campañas que lo llevaron hasta Cumberland y Northumberland, manteniendo el orden en los territorios bajo su control.

Eduardo I, tras regresar de sus campañas en Flandes, retomó la iniciativa. Capturó Berwick en julio de 1298 y luego Roxburgh, obligando a Wallace a enfrentarse en la batalla de Falkirk (22 de julio de 1298), donde el ejército escocés fue aplastado, con unas 2 000 bajas. Ese día marcó el fin de la primera gran fase de la epopeya wallaciana.

Fin de su vida

Tras Falkirk, Wallace perdió el título de guardián y volvió a la condición de forajido. Pasó un tiempo en Francia y regresó a Escocia en 1303‑1304 para reanudar la resistencia. Fue capturado en Glasgow, juzgado por traición, sacrilegio y otros cargos, y ejecutado el 23 de agosto de 1305 en Londres mediante ahorcamiento, arrastramiento y descuartizamiento, a los 35 años.

Después de su muerte

En 1314, bajo el liderazgo de Robert the Bruce, los escoceses vencieron a los ingleses en la decisiva batalla de Bannockburn y, en 1328, lograron la plena independencia de Escocia.


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