
Contexto político
En 1307, el rey Felipe IV de Francia, incapaz de tolerar el enorme poder económico y territorial de la Orden de los Templarios, cedió a los argumentos de su consejero Guillaume de Nogaret, quien alimentaba un odio feroz contra la orden.
Arresto y primeras confesiones
El 13 de octubre se ejecutó la redada contra los templarios y se confiscaron sus bienes. Siguiendo el ejemplo de su gran maestro Jacques de Molay, muchos confesaron de inmediato, aceptando cargos de inmoralidad, herejía y depravación, aunque fuera de la voluntad real del papa.
El 27 de octubre Clemente V envió una carta de protesta al rey, pero el mes siguiente ordenó el arresto de todos los templarios en Europa.
Intervención papal y proceso judicial
Al final del año, Felipe entregó formalmente a los prisioneros al papado, pero sin cumplir realmente la orden. En enero de 1308 Clemente suspendió el proceso y declaró que el caso debía ser juzgado ante él. Ante la presión del rey y de Nogaret, el papa cedió y los prisioneros fueron entregados a los oficiales del rey, quienes los interrogaron bajo la supervisión de obispos y inquisidores.
Juicios y condenas
El gran maestro y los dignatarios debían comparecer ante el papa en un concilio previsto para 1310. Tras el segundo juicio, el primer grupo de acusados fue quemado en la hoguera en 1309; otros siguieron su mismo destino.
A partir de 1310, varios templarios retractaron sus confesiones. Finalmente, el 3 de abril de 1312 Clemente V disolvió la orden. El 18 de marzo de 1314, Jacques de Molay y cuatro dignatarios fueron quemados en la hoguera, manteniendo su inocencia hasta el último aliento. Según la tradición, Molay profetizó la caída de Clemente y Felipe.
Consecuencias en la monarquía
El escándalo de los templarios, que afectó personalmente al rey, empañó los últimos meses de su reinado. Además, se abrió un juicio contra los hermanos Aulnay y sus nueras (Jeanne, Marguerite y Blanche). Los hermanos Aulnay fueron ejecutados tras un sufrimiento atroz; Marguerite y Blanche fueron encarceladas, mientras que Jeanne logró exonerarse.