\nDespedida de Java
\nEl 23 de abril nos despedimos de la isla de Java. A las 6 a.m. llegué al vestíbulo del hotel y la misma chica sonriente que nos había recibido el día anterior me saludó de nuevo. Después de un último té, acompañé a Deepa a la recepción donde Vijay también nos esperaba.
\nTraslado al aeropuerto de Yakarta
\nPreguntamos en la recepción por el servicio gratuito de taxi del hotel al aeropuerto. Nos explicaron que había dos horarios: a las 7:00 y a las 8:00 a.m. Reservamos el de las 7:00. En treinta y cinco minutos estábamos listos, el taxi nos dejó en el Aeropuerto Internacional Soekarno‑Hatta, a sólo dos kilómetros del hotel, a eso de las 7:20 a.m.
\nEn el aeropuerto de Yakarta
\nNuestro vuelo, operado por Indonesia AirAsia, partía a las 11:30 a.m. con escala en Kuala Lumpur antes de continuar a Nueva Delhi. Al llegar cambiamos la moneda indonesia por dólares, ya que conseguir rupias indias resultaba más caro. Así evitamos comisiones innecesarias y, una vez en la India, los dólares se convierten fácilmente a rupias.
\nDatos del aeropuerto
\nEl Aeropuerto Internacional Soekarno‑Hatta, inaugurado en 1985, es uno de los más transitados del mundo. Maneja aproximadamente 370 000 vuelos al año, transporta a 58,7 millones de pasajeros y mueve 342 000 toneladas métricas de carga. Es limpio, moderno y está equipado con tecnología de última generación.
\nEscala en Kuala Lumpur
\nDespués del desayuno y los trámites de embarque, nuestro avión despegó a las 11:30 a.m. Llegamos a Kuala Lumpur a las 2:30 p.m. (una hora más que Yakarta). El aeropuerto malayo, tan reluciente como el de Yakarta, nos dio tiempo para observar sus instalaciones mientras esperábamos el siguiente vuelo a las 7:00 p.m. hora local.
\nProblemas con la moneda
\nIntentamos comprar frutas, pero los precios nos sorprendieron. En Indonesia usábamos la tasa 200 IDR = 1 INR; en Malasia, 1 MYR (Ringgit) equivalía a 15 INR. Una manzana costaba 6 Ringgit (≈ 1,5 USD o 90 INR), mucho más que los 20‑25 INR habituales en la India. Incluso una taza de té nos salió por 75 INR.
\nEl hambre de Deepa
\nAlrededor de las 7 p.m. abordamos el vuelo a Delhi. Tras una hora de vuelo, Deepa empezó a llorar por hambre. Intentamos calmarla con dulces tradicionales, pero nada funcionó hasta que el personal de cabina le ofreció una caja de arroz hervido, lo que la tranquilizó.
\nReflexiones sobre los hindúes de Bali y Java
\nDesde el avión, sobre el mar y a 30 000 pies de altura, pensé en los hindúes de Bali y Java, que conservan sus tradiciones a pesar de la falta de recursos como vacas o ríos sagrados. Su lucha por mantener viva la fe es admirable, aunque a veces parezca una exposición distante para el resto del mundo.
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