Tras la controversia de la investidura y la humillación de Canossa, el poder del emperador disminuyó y la Iglesia ganó influencia. El emperador Lothar III, surgido de la nobleza sajona, marcó el inicio de una nueva generación de gobernantes.
Los orígenes de la dinastía Hohenstaufen (1138‑1208)
La dinastía salia de la familia Salia; su rama más conocida es la de los Hohenstaufen, cuyo nombre proviene del castillo de Hohenstaufen en Suabia, suroeste de Alemania.
Conrad III (1127‑1152), duque de Suabia, fue elegido rey en 1138. Su rivalidad con Lothar III y con el duque de Baviera, Enrique X, definió la política sajona de la época.
El matrimonio entre las casas Salia, Hohenstaufen y Welf estableció una compleja red de alianzas y conflictos que se prolongaría durante los siglos siguientes.
División de territorios tras la muerte de Conrad III
- Baviera: Heinrich II, medio hermano de Conrad III.
- Sajonia: Alberto I, responsable de la expansión oriental alemana y de la creación del margraviato de Brandeburgo.
Sin embargo, el duque sajón Enrique III, conocido como «el León», recuperó gran parte de esas tierras.
Reinado de Federico I Barbarroja (1152‑1190)
Federico I, apodado «Barbarroja», intentó restaurar la autoridad imperial en el Sacro Imperio Romano Germánico. Sus campañas italianas buscaban reforzar la relación con la Iglesia, aunque provocaron una profunda crisis con el papado.
Su primo, Enrique el León, impulsó la Ostsiedlung y fundó ciudades clave de la Liga Hanseática como Lübeck, Hamburgo y Múnich.
El Reino de Sicilia y la política mediterránea
El reino normando de Sicilia fue fundado por Roger II en 1130. Tras la muerte de sus descendientes, la falta de herederos varones provocó alianzas matrimoniales: la hija de Roger, Constanza, se casó con el emperador Enrique VI (Hohenstaufen), lo que dio al emperador un pretexto para intervenir en Sicilia.
Esta intervención generó revueltas locales y convirtió a Sicilia en un nuevo frente de conflicto entre el imperio y la Iglesia.
La Liga Lombarda y la resistencia italiana
Ante la expansión imperial, las ciudades del norte de Italia formaron la Liga Lombarda para oponerse a Federico I. El enfrentamiento culminó en la famosa Batalla de Legnano (1176), donde la liga logró una victoria simbólica.
Dinastía Welf (1198‑1215)
Con la muerte de Enrique VI, la familia Welf, liderada por Otón IV, se opuso a la línea Hohenstaufen. Otón buscó el apoyo del papa Inocencio III, quien inicialmente lo coronó rey de los romanos, pero luego lo excomulgó y depuso a favor de Federico II.
Renacimiento Hohenstaufen bajo Federico II (1215‑1254)
Federico II, criado en Sicilia, dominaba varios idiomas y conocía profundamente la cultura islámica. Sus éxitos diplomáticos incluyeron la recuperación de Jerusalén durante la Quinta Cruzada.
No obstante, su constante enfrentamiento con el papado llevó a su excomunión. La lucha contra los príncipes y la Iglesia debilitó a la casa Hohenstaufen, provocando su caída y dando paso al período de interregno (1254‑1273).
En resumen, las dinastías Hohenstaufen y Welfen marcaron una época de intensos conflictos entre el poder imperial y la Iglesia, así como de importantes procesos de colonización y expansión urbana en la Europa medieval.