
¿Quién es la modelo?
Leonardo da Vinci comenzó alrededor de 1503 a pintar el retrato de una mujer florentina llamada Lisa Gherardini, esposa del comerciante Francesco del Giocondo. En 2005 se descubrió una nota de Agostino Vespucci, fechada en octubre de 1503, que menciona que Leonardo estaba trabajando en "el rostro de Lisa del Giocondo". Ese documento cerró, al menos en la academia, la larga discusión sobre la identidad de la modelo del famoso cuadro del Louvre.
Una pintura famosa del siglo XVI
El retrato se hizo rápidamente famoso. Raphaël realizó un dibujo del mismo tema alrededor de 1504 y, poco después, el propio Leonardo produjo un bosquejo de la Portrait of Maddalena Doni, que comparte postura y composición con la Mona Lisa. El arte crítico de la época, como Las Vidas de los mejores pintores, escultores y arquitectos de Giorgio Vasari (1550), elogió la obra por su realismo y por la técnica del sfumato, que difumina los contornos y crea una atmósfera vaporosa.
Francisco I adquiere la obra
Leonardo nunca vendió el cuadro en Italia. Cuando se trasladó a Francia y entró al servicio del rey Francisco I, entregó el retrato, que el monarca compró en 1518. Así la pintura pasó a las colecciones reales, y en 1797 se incorporó al recién creado Museo del Louvre. Napoleón la trasladó a los Tullerías en 1800, pero volvió al Louvre en 1804.
Un enigma artístico
Existen dudas sobre si el cuadro que vemos hoy es el mismo que describió Vasari. En 1517, el cardenal Luis de Aragón vio una versión en el Clos Lucé que, según Antonio de Beatis, habría sido encargada por Giuliano de' Medici a una "cierta dama florentina". Además, Giovanni Paolo Lomazzo (1584) menciona dos obras distintas: The Mona Lisa y Monna Lisa. La copia del Prado, considerada la más antigua, muestra pestañas y cejas que el Louvre no tiene, lo que sugiere que podría ser la versión descrita por Vasari.
Del olvido a la fama
Durante los siglos XVII y XVIII la obra pasó casi desapercibida. Fue en el siglo XIX, con la revolución romántica, que la Mona Lisa volvió al centro del interés artístico. Escritores como Théophile Gautier la describieron como "una esfinge de belleza que sonríe misteriosamente". El robo de 1911, cuando el cuadro desapareció durante dos años, catapultó su fama a nivel mundial; al recuperarse en 1914 se convirtió en un ícono popular reproducido sin cesar.
Línea de tiempo
- 1503‑1516: Leonardo pinta a Lisa del Giocondo mientras viaja entre Milán, Roma y Francia.
- 1518: Francisco I compra el cuadro; entra en la colección real.
- 1797: La pintura se incorpora al Louvre.
- 1800‑1804: Napoleón la traslada a los Tullerías y luego regresa al Louvre.
- 1911‑1914: Robo y recuperación; la obra vuelve al Louvre como símbolo de la cultura occidental.
¿Y si no fuera Lisa Gherardini?
Algunos investigadores, basándose en análisis freudianos, proponen que la modelo podría ser la madre de Leonardo, una amante de Giuliano de' Medici o incluso el propio artista disfrazado. Ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada, pero mantienen vivo el debate.
La copia del Prado
El Monna Lisa del Museo del Prado, adquirido en 1819, fue considerado hasta 2012 una versión de Leonardo. Restauraciones recientes revelaron que el fondo negro es una adición posterior y que la pintura comparte dimensiones, pinceladas y la presencia de cejas y pestañas con el original, lo que sugiere que fue realizada por un discípulo cercano, como Francesco Melzi o Salaì, al mismo tiempo que el maestro.
Para profundizar
En la mirada de la Mona Lisa, A. Le Ninèze, Ateliers Henry Dougier, 2019.
Leonardo da Vinci. Una biografía, S. Bramly, JC Lattes, 2019.