Historia antigua

1918: Francia se llena de monumentos de guerra

1918: Francia se llena de monumentos de guerra

Le Poilu victorioso, de Eugène Benet (1863-1942). Civray, Francia • WIKIMEDIA COMMONS

Los monumentos de la Gran Guerra en la década de 1920

Tras el fin del conflicto, la mayoría de los municipios franceses materializó su duelo mediante la construcción de monumentos conmemorativos. En 2013, el premio Goncourt se otorgó a Adiós allá arriba, una novela satírica que explora, entre otros temas, la proliferación de estos monumentos.

Prácticamente todas las comunas solicitaron financiación mediante suscripciones y subvenciones estatales; muy pocos lugares carecían de un monumento, ya fuera en la plaza principal o junto a la iglesia. Un caso notable es Thierville, en Normandía, donde todos sus hombres regresaron con vida.

Variedad de formas y significados

Aunque la finalidad común era la memoria, la estética de los monumentos se diversificó. Las columnas y los soldados erigidos siguen siendo los modelos más habituales, pero su simbolismo varía: algunos aluden a la civismo y al patriotismo, otros adoptan un tono belicista, y en ciertos casos se presentan como manifestaciones pacifistas.

En localidades que no fueron ocupadas ni destruidas, como Prez-sous-Lafauche (Haute‑Marne), se erigieron monumentos votivos en agradecimiento por haber protegido a la población civil.

Para saber más

Bibliografía:
Adiós allá arriba, P. Lemaître, Albin Michel, 2013.
Web: The Centennial Mission, centenary.org